Por @AleixValero
Mirar el vaso medio lleno o medio vacío. He ahí la cuestión con el CD Tenerife ¿Fue el punto contra el Leganés, candidato al ascenso, bueno? Depende del cristal con el que se mire, pero subjetivamente no. No solo por no sumar de a tres en casa, sino por la trayectoria anterior del equipo, sumido otra vez en la podredumbre, un año más.
Es cuestión de opiniones, pero ni el argumento de crecer desde mantener la portería a cero ¿Qué el equipo dio un paso adelante en cuanto a actitud, intensidad y trabajo defensivo respecto al de hace cuatro días contra el Sabadell? ¡Claro, faltaría más! Pero es que si el espejo donde mirarnos es el de ese partido tirado a la basura en poco más de un cuarto de hora, fastidiados estamos, por no utilizar otra expresión.
Loable puede ser dejar la portería a cero, pero tampoco olvidemos que el hecho de que el Leganés esté ahí arriba está pasando porque son líderes como local, no por sus números como visitantes. Y no olvidemos que el Tenerife disparó solo ¡Una vez! A portería y fue en el minuto 91 con un tiro de Shashoua que tampoco es que exigiera el máximo de Cuéllar, portero del Leganés.
Resultado y juego, o juego y resultados. Es lo mínimo que se le puede pedir, exigir, a la plantilla que tiene el sexto tope salarial de LaLiga. Qué menos que ver goles, que solo llevamos 11 en 17 partidos, nueve menos que el año pasado y eso que la situación era más o menos la misma. Que se nos vendió el caballo como un equipo hecho para mirar hacia arriba, no como para pensar en evitar el descenso otra vez en Navidad.
Un tiro, es que solo un tiro a puerta. No es justificable, de ninguna manera, a no ser de que el rival sea el Bayer de Múnich o similar ¿Recuerdan alguna jugada elaborada que pusiera en ventaja a algún atacante? ¿Más de tres pases seguidos con intención? No ya un taconazo, una filigrana… ¿Cuánto hace que no vemos una pared entre dos jugadores para desbordar a un rival?
Este es un equipo plano, que juega al pase horizontal de seguridad sin correr riesgos o que, como mucho, intenta llegar hasta las bandas, especialmente la de Moore, para sacar algún centro lateral. Y punto, no hay nada más. Pero como optimista empedernido, de momento, quiero pensar que esto tiene solución. Que no hemos llegado ni a la mitad del campeonato y que al menos no estamos ya entre los cuatro últimos.
Sinceramente ni sé a cuántos puntos está el playoff, pero solo con llegar a final de año más o menos como estamos y esperar los retoques del mercado de invierno, uno recuerda lo que sucedió el año pasado con la llegada de Rubén Baraja. Los cuatro primeros partidos fueron igual que con Ramis, los mismos cuatro puntos de 12, e incluso veíamos más cerca el abismo de la Segunda B cuando, de repente, llegó un enero fantástico que nos permitió ir soñando poco a poco con estar entre los mejores. Fútbol no hay, pero tiempo sí.