Aleix Valero (Santa Cruz de Tenerife) | El Iberostar Tenerife se dio un homenaje a costa de un paupérrimo Monbús Obradoiro que vino de turismo a la isla aun en estos tiempos de pandemia.
Los insulares siguen con una trayectoria casi perfecta, impoluta en la Liga Endesa, al lograr su undécima victoria en 12 partidos y ser el único equipo capaz de seguir la estela del invicto Real Madrid.
Los de Txus Vidorreta apalizaron 107-62 para firmar un resultado histórico, no solo para el club, también de la propia competición. Cuando consigues un 72 % de acierto en el tiro de dos, 60 % en el triple y 19 puntos más que el rival, es que has tenido tu día pero también que el otro equipo dimitió desde la salida del túnel de vestuarios.
15 minutos aguantaron los gallegos el ritmo de un conjunto canarista que cuando encontró al actor secundario Cavanaugh (autor de los diez últimos puntos del segundo cuarto), liquidó prácticamente el partido, pasando de un 45-38 abierto, a una ventaja de 17 puntos (55-38) en un abrir y cerrar de ojos.
La segunda parte fue un paseo militar de los aurinegros ante un Obradoiro entregado, nulo en defensa y barrido por los de Txus Vidorreta, que infligieron una paliza humillante a los gallegos, firmando su quinta derrota consecutiva.
Con el mando de un descarado Bruno Fitipaldo, Iberostar Tenerife empezaría mandando en el primer cuarto, y salvo un momentáneo 2-3 de inicio, no soltaría la delantera en estos primeros diez minutos, con una gran velocidad en el movimiento de balón y encontrando siempre las mejores opciones en ataque.
Dos tiros libres (8-3) de Shermadini ya ponían en ventaja al cuadro local, mientras que los gallegos dependían de Robertson y Czerapowicz (11-8, 5’)
La salida de Huertas dio otro impulso además al equipo, y primero en alleyoop con Fran Guerra, y después con uno de sus habituales tiros a un pie, consiguió elevar la máxima de su equipo (17-10, 7’) forzando a Moncho Fernández a solicitar tiempo muerto.
Funcionó de inicio, con un 2-5 parcial (19-15) en apenas dos ataques, pero el acierto exterior de los canaristas cerró el cuarto con una buena ventaja (25-19), que pudo ser mayor si Pepe Pozas no acierta con u triple sobre la bocina final.
El segundo cuarto fue un ida y vuelta constante. A cada canasta de los locales respondía Obradoiro, incluso sumando de tres en tres en ambos lados, con Shermadini imperial en la pintura (dos acciones de 2+1) y llegando pronto a 10 puntos solo en este cuarto.
La ventaja oscilaba entres los seis y ocho puntos y ambos equipos eran superiores a las defensas contrarias, pero de nuevo el técnico de Obradoiro tuvo que solicitar tiempo muerto tras un pequeño 5-0 parcial (45-35, 16’) para que Iberostar no rompiera el partido antes del descanso.
Cavanaugh irrumpió con dos triples (51-38, 18’) y llegando a su diez puntos al descanso (55-38), mientras que el georgiano acabó con 22 de valoración en apenas 20 minutos (17 solo en el segundo cuarto).
Aunque Obradoiro quería, y acertaba en sus primeros ataques sobre la canasta local, Iberostar no dejaba de pisar el acelerador con Salin anotando desde la esquina y Huertas al contragolpe (62-42, 22’) para alcanzar ya la barrera de los +20.
El finés acertaba su quinto triple de seis intentos, para profundizar en la herida visitante (68-45, 24’). Mantenía el tipo Daum, mientras rotaba Vidorreta y el marcador seguía ampliándose (77-49, 27’). Cayeron los treinta (79-49, a 2:05 del final del cuarto), para ganar estos diez minutos 32-18 y aumentar un poco más la diferencia (87-56).
Butterfield tomó el testigo en el último cuarto ante una caricatura de Obradoiro. Cuatro triples en cuatro intentos del local disparó de nuevo la renta (97-58, 33’), llegando a sus 14 puntos. Moncho les decía a los suyos que hoy “no estamos aquí”, en un tiempo muerto que parecía un velatorio.
Había que dejar transcurrir el tiempo de una paliza que se antojaba histórica, no solo en la del club sino de la propia ACB. Incluso debutó con el primer equipo el montenegrino Danilo Brnovic, que se estrenó con dos lanzamientos desde el tiro libre y aporto para un triunfo que quedará en la historia aurinegra.
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