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Morderse la lengua

Por @AleixValero

Salió publicada este martes la tabla con los límites salariales de cada uno de los equipos de Segunda División. LaLiga ha destapado las vergüenzas del CD Tenerife en este aspecto.

Y es que Juan Carlos Cordero ha dispuesto del sexto mayor presupuesto de toda la categoría para darle la mejor plantilla posible a un arquitecto, Fran Fernández, al que de momento le viene grande tal licenciatura.

Es muy llamativo que justo después de que el entrenador se quejara de que quizá “las expectativas desde el principio fueron muy altas y tenemos lo que tenemos” se desvele que su club está en puestos de playoff en cuanto a poder construir su equipo, ese que tiene con solo tres puntos de ventaja sobre el descenso y ya a seis del playoff y con sensaciones más negras que blancas, ni siquiera grises.

Vendió demasiado cara la piel del oso Miguel Concepción cuando dijo la semana pasada antes del derbi que confiaban en que el técnico fuera capaz de revertir la situación y encontrar el camino de las victorias y salir de esos puestos, de empezar mirar hacia arriba después de años, mucho años, de pobreza extrema en los primeros tramos de competición.

Se está mordiendo ahora su lengua el presidente, al que seguramente le apetecerá más ahora el cambio de entrenador que mantenerlo tras asegurar que seguiría más allá del derbi. Mal momento eligió para trasladarle un mensaje de tranquilidad, y no es que Fernández se lo esté poniendo muy fácil tampoco a su presidente después de defenderlo de manera pública; ni en la gestión de los partidos ni en las ruedas de prensa.

Se han quedado sin tiempo. Los dos. El primero Concepción porque un cambio esta semana le haría quedar mal (otra vez) ante la opinión pública, y el segundo Fernández porque todo lo que no sea ganar al Logroñés, y ojo que llegan con cuatro victorias seguidas, sería cargar todavía más de razones para el cambio en el banquillo.

Pero se la jugó el presidente, muchísimo, antes del derbi con esas apariciones públicas en el capítulo deportivo. Habrá que ver si ahora le tiembla el pulso o no si no se gana el domingo, porque se viene un calendario con cinco partidos en apenas 16 días. Sería poner en un aprieto al próximo inquilino del banquillo, que no tendría tiempo apenas para nada, para intentar dotar de un estilo a su equipo. Empezaría torcido de nuevo un proyecto ‘entre temporada’, de esos a los que ya estamos acostumbrados por aquí.

¿Cuál sería la mejor decisión? Pues la que se hubiera tomado el lunes mejor que el martes, u hoy martes mejor que mañana miércoles, el miércoles que el jueves… Sea cual fuere, pero esa decisión y no cambiarla para cuando se vaya a comprometer todavía más una temporada que, de seguir así, está destinada a ir a la basura allá por Navidad.