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El Corte Inglés

Por @josefelipem

Recuerdo cuando, hace años, desde Tenerife se iba a Gran Canaria a comprar a El Corte Inglés. Allí había, aquí no, y los anuncios que nos llegaban por televisión provocaban marchas de tinerfeños que, desconsolados por aquellos escaparates, aprovechaban y se daban un saltito. Yo conozco gente que, literalmente, iba a eso, a nada más.
Ir al Centro Insular de los Deportes, donde jugaba el Gran Canaria, era otra cita. Menos importante, de menos gente, pero cita. Si jugaba el Madrid o el Barça iban aficionados desde Tenerife, pero también si el rival era el Joventut o el Baskonia. Eso ya para los muy amantes del baloncesto. Cuando el CB Canarias descendió de categoría, y los dos cursos del Tenerife Baloncesto en ACB, mirábamos a Gran Canaria como ese lugar que había logrado crear un proyecto de baloncesto estable, por momentos grande, capaz de dar sustos a los poderosos y, casi sin darnos cuenta, ese proyecto creció en Tenerife.
Quizás una de las maneras de darnos cuenta de lo que ha logrado el Canarias es mirar a lo que sucede ahora en el ‘Granca’. En el deporte, como casi todo en la vida, siempre cito la película Match Point como una de las necesarias para entender cómo funciona esto. Muchas veces todo depende de que la pelota, caprichosa siempre, entre o no, y para que eso no acabe por desbordarnos es preciso tener las cosas claras y las bases firmes.
La entidad amarilla, ahora mismo, traslada una sensación de inseguridad, incluso de inestabilidad en algunos aspectos, que no dejan de ser sorprendentes, pero que es bueno tener en cuenta para saber que nada es eterno, que dos o tres malos resultados pueden generar un ambiente poco propicio y que, de ahí a entrar en crisis hay muy poca distancia.
Si el »Granca fue un espejo en el que mirarse, si fue un lugar al que acudir para los amantes tinerfeños de la canasta, es también ahora un ejemplo de que, en esto del deporte, y de la vida, un día estás arriba y otro abajo.