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El exilio obligado de una leyenda en activo: Yeray ‘El Arrugado’

Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Del área capitalina al sur de la Isla Bonita. El eterno ’10’ mensajerista, Yeray Pérez el Arrugado, continúa disfrutando del fútbol. Pero a 30 kilómetros del club de su vida y de su casa futbolística: el CD Mensajero y el Silvestre Carrillo. Un delantero de campeonato que no necesita de presentación y que, este pasado domingo, recibía por parte de la entidad rojinegra un merecido homenaje que no pudo tener antes de su marcha en verano, motivada por asuntos familiares. El ariete se pasa por Deporpress para hablar en pasado de parte de una vida en clave mensajerista, donde habitó durante 13 años.

Dani Cerdeña: Se dice pronto, 13 temporadas en el club de su vida. ¿Por qué decidió dar un paso al costado este verano?

Yeray Pérez: Por motivos personales. Hace poco tiempo, tuve una niña; y ya tenía otra más grande. Por desgracia, ni yo ni mi mujer tenemos a nuestros padres, de modo que no tenemos a nadie para que nos la cuiden durante la semana. Ese fue el paso que me invitó a dejar de lado  las enormes exigencias de la Tercera División.

DC: No habrá sido fácil por el contexto. Año aciago en lo deportivo, temporada incompleta, sin poder despedirse en el campo por la pandemia… ¿Le queda la espinita?

YP: No diría espinita, pero es cierto que quería seguir en el CD Mensajero. Ellos también contaban conmigo y el entrenador me quería entre sus planes. Sin embargo, se dieron estas circunstancias familiares para tomar esta decisión. Sí me queda la espina por no haberme podido despedir de otra manera, pero todo el mensajerismo sabe de mis circunstancias.

DC: ¿Por qué el Fuencaliente?

YP: Me da muchas facilidades. Puedo ir a entrenar cuando pueda. Y si no puedo porque tengo que ocuparme de mis hijas, no pasa nada. Ir a entrenar un solo día a la semana es una enorme facilidad que no podía darme el CD Mensajero ni la propia exigencia competitiva de la Tercera División.

DC: Ello le brinda más tiempo para sí mismo y su familia. ¿Ha vuelto a sentir esa libertad?

YP: Sin duda. Lo he visto reflejado en muchos compañeros y amigos, ya que estar viajando cada dos fines de semana desde los 15 años se nota mucho. Muchos piensan que es por temas económicos, pero no tiene nada que ver con eso. Tanto yo como otros futbolistas llegamos a una edad donde priorizas a la familia sobre el fútbol. Y el hecho de no tener que salir de la isla casi cada fin de semana, pudiendo disfrutar de la familia, es una enorme ventaja que te lleva a tomar la decisión.

DC: Un más que merecido homenaje. ¿Cómo fueron esos momentos, desde los días previos hasta el día señalado?

YP: Es un sentimiento. Durante la semana previa, estaba muy emocionado. Lloré mucho durante esos días, con esos vídeos que me transmitían tanto compañeros actuales como de otras etapas anteriores, incluyendo entrenadores o jugadores de otros equipos que me han escrito. Me siento orgullo y no podría describirse con palabras. El CD Mensajero ha estado a la altura, como siempre. Se agradece que hablen tan bien de uno.

DC: Este curso ya metió en el Carrillo, pero como rival, contra el filial rojinegro. ¿Una de las sensaciones más extrañas de su carrera?

YP: Fue agridulce. Me molesta mucho tener que hacérselo al CD Mensajero, pero cuando te pones la camiseta de un club, toca defenderlo al máximo en defensa de la retribución económica y de los colores que representan como club. Es una cuestión de respeto.

DC: ¿Su mejor momento?

YP: El momento cúspide llegó en Pasarón. He vivido derbis, Copas Heliodoro, partidos en el Carrillo con un ambiente espectacular… pero lo más grande que puede sentirse es un ascenso, más en las circunstancias que se dieron. Durante muchos años se luchó por ello y, por suerte, se volvió. Por desgracia, ahora no estamos ahí, pero aquel momento fue el de mayor satisfacción para mí y muchos mensajeristas.

DC: ¿Y el peor?

YP: Como diríamos aquí: el ‘Astorgazo’. Después de un 4-0 a favor, dentro de un equipo con un grandísimo entrenador y plantilla, en una dinámica muy buena, fue duro. Las cosas habían salido bien y a ese playoff llegamos, como decimos los futboleros, con la flecha para arriba. Fue un palo que jamás olvidaremos quienes estuvimos allí. Se quedará marcado para el resto de nuestras vidas. La suerte es que logramos el ascenso al siguiente año.

DC: ¿El gol más especial?

YP: He tenido la suerte de hacer bastantes, pero no tengo ninguno especial. Recuerdo uno al Pontevedra en casa o varios en los derbis, así como un hat-trick en Copa Heliodoro, pero no tengo uno en concreto que destaque por encima del resto. Lo importante es que mis goles hayan servido al equipo para lograr puntos y trofeos como Copas Heliodoro.

DC: Han salido valores importantes del club: Vianney, Jaime Jorge, Víctor… ¿Cómo ha visto el arranque del primer equipo en esta nueva etapa?

YP: Estoy muy contento y feliz porque se han logrado siete de nuevo puntos en juego ante tres de los ‘coquitos’ de la categoría. Se han experimentado muchos cambios a nivel deportivo, con jugadores que llevaban mucho entre nosotros, pero lo estamos sacando adelante. El CD Mensajero siempre aspira a pelear por estar en lo más alto y se está demostrando. Estoy seguro de que pelearemos hasta el final por los primeros puestos.