Skip to main content Scroll Top

Semana de derbi

Por @beatrizpalmero

Un derbi distinto. No recuerdo una semana de derbi tan atípica como esta. Tampoco hubo nunca antes una pandemia, claro está. Pero, sin duda, un duelo de rivalidad máxima como este, sin la afición, sin las colas de las ventas de entrada, sin la expectación por el tifo en la previa del partido, sin la foto del muelle llena de blanquiazules esperando el barco para ver el partido in situ… pues es un poquito menos derbi, para qué lo vamos a negar.

Orgullo. Pero no nos engañemos. Los aficionados estaremos en casa, pero un derbi, es un derbi y ganar al eterno rival… no tiene precio. Los jugadores no sentirán el aliento de la grada tras de sí, pero el sentimiento blanquiazul es el mismo. Y tal y como ha empezado el Tenerife la temporada esperamos como agua de mayo una victoria que nos haga olvidar que, una vez más, el inicio no ha sido nada ilusionante.

Sin público. A estas alturas, los jugadores ya deben estar habituados a jugar en el silencio de un estadio vacío. Estoy segura de que no dejarán nunca de echar en falta a los aficionados, y, si en un mal inicio de campaña se han librado de los murmullos desaprobadores en el Heliodoro, también han notado la falta de los aficionados llevando en volandas al equipo cuando lo necesita. No habrá presión desde la grada, ni a favor, ni en contra. Y es una variable que no sabemos si favorecerá o perjudicará. Estos son los partidos que los futbolistas gustan de jugar por disfrutar del ambiente. Sin él, el plus extra de motivación que da un derbi debe partir del vestuario. El papel de los veteranos, fundamental. Si yo fuera los Aitor, Suso, Carlos Ruiz y cía ya les habría puesto algún vídeo de la afición en un derbi. Que sepan que son más de tres puntos.

Sensaciones. La mejor sensación de estos once partidos se llama Fran Sol. De resto, el equipo construido por Fran Fernández no ha dejado muchas más. Es cierto que en las últimas semanas se ha visto un equipo algo más sólido, pero aún debe aprender a manejar ese miedo a encajar gol, esa inseguridad. Los buenos resultados son la medicina perfecta. Una victoria en el Gran Canaria multiplicaría por dos los efectos de sumar tres puntos.