por @juanjo_ramos
Es curiosa la forma en que baja la marea blanquiazul después de una victoria. Ha sido una semana plácida para los que tienen que trabajar y seguir mejorando (jugadores y técnico). Supongo que también ayuda que los de siempre han de estar afilando sus garras en busca de un nuevo escándalo que construir.
Es este un entorno en el que se pueden anunciar deserciones masivas, denuncias y adiós de las peñas a la Fundación que luego no se producen. Pero bueno, también se adelantan fichajes ya contados o nombres que jamás estuvieron relacionados con el cuadro tinerfeño sin pudor alguno. Lo de las peñas tiene su cosa: 16 de 18 quieren quedarse. El asunto ha resultado tener menos recorrido que el Gradas Vacías.
Ha pasado también de puntillas la noticia de que uno de los máximos accionistas del CD Tenerife, José Miguel Garrido, esté a punto de hacerse con el Wigan inglés. Supone, entiendo, un paso atrás en su interés por la entidad insular. Amén de sus buenas relaciones con Miguel Concepción de los últimos meses, tampoco parecía muy interesado en hacer oposición permanente el empresario.
Ahora que entiende un poco más la Isla y el entorno blanquiazul, quizás asistamos a una estrategia distinta por su parte y la de Corviniano Clavijo. Desconozco si el futuro candidato a la presidencia del Tenerife habla inglés y querrá unirse también al Wigan, por cierto. Pero desde luego que resulta mucho más constructiva la actitud de ambos en estos meses que la que, unida a la errática trayectoria deportiva del equipo, hizo saltar por los aires la convivencia en la frontera entre 2019 y este inefable 2020.
Entregados como estamos a Fran Sol, yo también pediría moderar las expectativas. Otros estrenos vivos así de deslumbrantes que luego no cumplieron las expectativas. Véase Racic como ejemplo más claro. De reencarnación de Jokanovic pasó a sucesor de Vierklau por su afición al ocio nocturno. No creo que suceda con el delantero. Pero conviene ser más prudentes y dejarle que meta goles. También que se broncee en las playas de la Isla, aunque eso no sea noticia precisamente.
En medio de este mar de tranquilidad, conviene tener en consideración que el funcionamiento del CD Tenerife anda lejos del de un aspirante a algo gordo en esta exigente Segunda. Y el nivel de algunos jugadores, también. Por su tardía llegada o por la razón que sea. Pero Fran Fernández y sus pupilos han ganado tiempo de la mejor manera posible: sumando. Que así siga el asunto en El Molinón.