Redacción Deporpress | «De niño estaba en una escuelita en San Jorge, mi ciudad, que después se hizo filial del proyecto Crecer, que tenía un vínculo con el Girondins. Luego de algunas pruebas ellos se mostraron interesados y, a partir de los 9 años, comencé a viajar allá junto a mi familia, para adaptarme. Yo quedé enamorado con la ciudad, además en el club jugaban Placente, Cavenaghi, Alejandro Alonso, de los que me hice amigo». Así cuenta Valentín Vada cómo dio el salto a Europa.
Pero la fórmula para cerrar su fichaje no fue la adecuada y la FIFA le impidió jugar. «Durante casi dos años viajé junto al presidente, vicepresidente, otros dirigentes y mi familia al TAS para lograr que me levanten la sanción», relataba hace años a Infobae.
Año y medio después, ya con el retorno a Argentina en la cabeza, ganó el juicio y quedó habilitado. Boca, River y San Lorenzo se quedaron con las ganas. Tras destacar en varios torneos amistosos, allí donde Zinedine Zidane y Yoann Gourcuff (Montaigu) llamaron la atención por primera vez, comenzó la presión. «Desde que llegué me comparan con Messi. Pero siempre estuve calmo, porque no soy ni la mitad, ni un cuarto, ni el 2 por ciento de lo que es esa bestia. Me inflaron muy rápido acá», contaba entonces resignado.
Pero su fama tenía un motivo. Algunos grandes de Europa, con ojeadores en cada rincón, se fijaron en él. «Mi agente está en contacto con el Chelsea y con el Real Madrid», desveló en una entrevista con un medio de su país. Su contrato impidió el fichaje por el Castilla y abogó por quedarse en Burdeos. Después de proclamarse campeón de la Copa juvenil, empezó a ser tenido en cuenta por Willy Sagnol.
Y entonces llegó la duda: ¿Y la selección? «Fui a jugar un amistoso a Ezeiza, con la sub 14. Yo jugaba para Juventud Guadalupe de San Jorge, el club de mi ciudad, y formaba parte de la Selección de la liga. Fuimos a enfrentar al combinado de la AFA y entré cuando terminaba el primer tiempo; pero en el segundo pasé a jugar con ellos. Me fue bien, ya que a la semana me llamaron para entrenar en el predio con la Selección», recordaba Vada.
Ese era su objetivo, el que más le ilusionaba pese al interés de Francia e Italia. «Sería lo más lindo representar a mi país», aseguraba. El pasado verano, sintiendo que en el Girondins andaba estancado, decidió dar un paso atrás para coger impulso. Firmó por la UD Almería de Turki Al-Sheikh por cinco temporadas, un salario alto para la Segunda División y la expectativa de poder jugar en Primera en la segunda de esas campañas.
El no ascenso almeriense se ha saldado ahora con su salida. Sorprendente en tierras indálicas, donde se le consideraba un potencial titular (34 partidos, 26 de ellos en el once) también en este segundo proyecto. Su préstamo al Tenerife será un año clave para Vada, que quiere recuperar la tendencia alcista de su carrera.