Redacción Deporpress | La era Juan Carlos Cordero arrancó casi con la llegada del parón competitivo por el coronavirus. Le tocaba navegar en aguas desconocidas, afrontar un final de temporada con una plantilla que no había confeccionado y planificar el futuro… con condiciones. Este cartagenero que pronto cumplirá 46 años ha sabido dar sus primeros pasos con firmeza, pero le queda terreno por recorrer.
«Debemos valorar lo que tenemos», dijo en una de sus primeras comparecencias públicas. Lo hizo antes de renovar a los cuatro capitanes y mejorar el contrato de Sipcic y Shaq Moore. Luego esperó, pacientemente, a que Rubén Baraja tomara su decisión. Cuando este se decantó por la salida, se vio obligado a elegir entrenador. En su primera gran decisión apostó por Fran Fernández. «Me gustan los entrenadores que dejan su sello y los equipos que él dirige son reconocibles», sostuvo.
Comenzó entonces el trabajo de campo para remodelar una plantilla que sufría bajas importantes (Luis Pérez, Luis Milla o Dani Gómez) y que necesitaba un impulso. El nuevo director deportivo del CD Tenerife formó primero su equipo, uniendo a Santos Olmo primero y a Alberto González después. Contó también con dos hombres de la casa, Ricardo León y Toño Hernández. Y se puso manos a la obra.
Nada que ver con sus experiencias en CF Ciudad de Murcia, Granada CF y Cádiz CF. Su objetivo es llevar al Tenerife a Primera antes del día 30 de junio de 2023, fecha en la que culmina su contrato. Pero sabe que las prisas son malas compañeras para lograr ese objetivo. «Primero, los 50 puntos», afirmó hace unos días.
Sus primeros movimientos de llegada han dejado un sello muy particular: «Me gusta apostar por jugadores de Segunda B, gente que tiene hambre y ganas de triunfar». Dicho y hecho. Llegaron un extremo y un delantero, Jacobo y Apeh, del Celta B. Pero Cordero sabe hacer concesiones a su entrenador cuando corresponde. De ahí que sumara a Pomares para el lateral izquierdo.
Entre sus virtudes, la capacidad para aprovechar oportunidades. El descenso del Extremadura le abrió la de Gio Zarfino, que ya está en la Isla, aunque el proceso se haya dilatado en el tiempo más de lo deseable. Un centrocampista que viene como anillo al dedo a la filosofía de su nuevo entrenador. Y también tiene ‘ojos’ en el exterior. Por eso, ha firmado al central Bruno Wilson.
Pero ahora queda la mitad del camino. Llega Cordero a la recta final del mercado con el salto de calidad como asignatura pendiente. Falta otro mediocentro, un lateral derecho, un segunda línea con gol y, sobre todo, un delantero. De su capacidad para lograr que esos fichajes supongan un plus considerable para el Tenerife depende su primera evaluación final.
«Estamos en buenas manos», insisten desde el club. Llegó la hora de comprobarlo. El balón echa a rodar, aunque a Cordero tocará valorarlo en octubre. Cuando el mercado eche el cerrojo.