Redacción Deporpress | El Portugalete es uno de los campeones de grupo por los que espera, entre otros, el CD Marino. El cuadro sureño se encuentra parado de cara a esa fase de ascenso -al igual que Lealtad de Villaviciosa, Linares Deportivo y Alcoyano- para ver qué sucede con el formato, sede y fechas de la reválida por el ascenso a Segunda B, donde quedan dos plazas vacantes pendientes.
A colación de ello, la escuadra vasca ya ha conocido los resultados de los test por coronavirus que obligaron a suspender su partido contra el Sestao, donde la plantilla, cuerpo técnico y directivos seguirán confinados a pesar de que solo ha dado positivo en la prueba PCR el futbolista cuya novia estaba infectada por coronavirus, tal como adelanta El Correo. Este próximo miércoles, serán sometidos a un segundo test, pudiendo volver a entrenar a partir del jueves si vuelve a arrojarse un resultado negativo. Las autoridades quieren asegurarse de que el patógeno no ha entrado en más organismos que el de la pareja afectada y también evitar de que, en caso contrario, no se extienda y provoque un brote, de ahí el aislamiento a los integrantes del vestuario del Portugalete.
Si todo va por el cauce previsto, la fecha que se maneja para jugar ese duelo pendiente por el ascenso contra el Sestao -que tendría que haberse desarrollado este pasado sábado- sería el próximo 1 de agosto. Sin embargo, será una decisión que tomen la RFEF y el Departamento vasco de Salud.
En declaraciones a Radio Marca Tenerife, De Diego expuso este lunes que «ha sido un imprevisto lo que ha sucedido con el Portugalete y Sestao. Seguramente tengamos que esperar a que se juegue este partido. De momento seríamos cuatro equipos y por lo tanto solo tendríamos que jugar un solo partido para ascender. Aún no tenemos las bases de esta eliminatoria. Estamos pendientes a que salgan, pero supongo que serán muy similares a las que hay en esta primera fase que ya se jugó«.
Y es que las eliminatorias finales no podrán arrancar hasta entonces. Si el Portugalete asciende directo, cobra enteros que el sistema elegido sea un duelo salido de sorteo entre los cuatro campeones eliminados, donde el CD Marino se mediría a Linares, Alcoyano o Lealtad de Villaviciosa para jugarse el ascenso a Segunda B a una última carta. Pero en caso de que el Portugalese cayese en su final, esta repesca daría un número impar de aspirantes -cinco-, por lo que el formato tendría que adecuarse previsiblemente a dichas circunstancias.