Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | “Cuando estábamos subiendo las escaleras del Vicente Calderón, de camino a la prueba con el Atlético Madrid, le pregunté a Óscar si quería jugar al fútbol o ser futbolista; y me dijo que quería ser futbolista”. Son las palabras de Ramón Ateca, uno de los máximos responsables del Atlético Chenet durante la etapa de la fundación del club adejero, época en la que el tinerfeño Óscar Clemente daba sus primeros pasos previos hacia la meta del profesionalismo.
Óscar Clemente está viviendo una temporada de ensueño, recogiendo los primeros frutos de un duro trabajo desde su época adolescente. Con 21 años, se ha convertido en uno de los grandes pilares de presente y futuro de la cantera colchonera. Formado desde los catorce años en la Academia, es uno de los grandes culpables de que el filial –del que además es uno de los capitanes- vaya a pujar en estos playoff por el ascenso a Segunda. Desde la posición de enganche, ha marcado diez goles en veintisiete partidos, debutando además bajo los mandos del ‘Cholo’ Simeone durante el pasado mes de enero en Ipurúa. Y rubricando una renovación durante el mismo mes hasta 2022.
Pero vayamos al principio de todo. Desde Deporpress, nos hemos puesto en contacto con el Atlético de Madrid para concertar una entrevista con este talentoso mediapunta made in Canarias. Sin embargo, desde la entidad han declinado amablemente la propuesta por cuestiones de política interna con la exposición mediática de los jugadores de la Academia.
Sin embargo, hemos podido ponernos en contacto con aquellas personas que vivieron en primera persona los primeros pasos de Clemente antes de dar el salto a uno de los grandes de España: Ramón Ateca, como citábamos anteriormente; y Ariel López, coordinador del Atlético Chenet y que también instruyó a Óscar en su etapa de formación.
Sus inicios
Óscar Clemente aterriza en el Atlético Chenet en etapa de Benjamines, formando parte de los inicios de la fundación del club (2008). La escuadra ubicada en el sur de Tenerife tiene un acuerdo de vinculación con el Atlético de Madrid, lo que atrajo la mirada e interés de muchos chicos a principios de la pasada década.
Ramón Ateca nos describe que la finalidad última de la entidad adejera es la formación de jugadores. “Da igual que ganenmos campeonatos en la base; eso siempre ha sido secundario. Nuestro propósito principal siempre ha sido el aspecto formativo”.
Desde el principio, Óscar llamó la atención de sus formadores por su calidad innata. Y por su madurez temprana. “Se veía que era un jugador diferente a esas edades, teniendo en cuenta su edad. Había muchos jugadores buenos, pero lo que más destacaría de él era su mentalidad. Se notaba en ese niño un pequeño futbolista, a diferencia de otros pibes de su edad”, relata Ariel López. Una perspectiva que secunda el propio Ateca. “Tenía unas cualidades por encima del resto. Jugaba mucho para los demás. Contaba con una visión de juego privilegiada, acompañada de una determinación y coraje fuera de toda duda. Siempre iba un segundo antes que el resto. Eso le hizo ser superior a los demás: jugar con anticipación, saber dónde colocarse o cuándo tenía que atacar la portería o encontrar el hueco”, asevera.
La experiencia en el club isleño también le dio polivalencia. “Nuestra filosofía se basa en la del Atlético de Madrid. Lo que hacemos en las categorías inferiores, desde Benjamín o Alevín, es que vayan rotando por todos los puestos”, nos comenta Ramón. Y con un propósito claro, como añade Ariel: “Si lo encasillamos en una demarcación, puede que en el futuro no cumpla ese mismo rol. Así, ya tiene un recorrido. Además, siendo zurdo, podía jugar en cualquier sitio”. Pero su posición era evidente: “destacaba en el mediocampo, incluso como mediocentro… pero siempre fue ofensivo, mirando hacia adelante. Sabía manejar los tiempos y tenía ese don en su visión de juego periférica”, coinciden ambos.
El CD Tenerife toca a la puerta, sin éxito
La base del representativo blanquiazul no evadió las cualidades de Óscar. El club tinerfeño tocaba a la puerta para incorporarlo a las categorías inferiores, pero el propósito del Atlético Chenet era férreo. “Sí, mostraron interés en su momento”, confiesa Ramón. “Lo que sucedió es que nosotros le dijimos al chico que, si confiaba en nosotros, haríamos lo mismo con él de forma recíproca. Le pedimos que como mínimo aguantase hasta Cadete con nosotros, insistiendo en que si seguía con esa progresión, le llevaríamos a hacer una prueba a Madrid”. Y así sucedió.
En esta ocasión, el CD Tenerife no tuvo opciones, ni siquiera como club trampolín antes de que un talento sobresaliese de sus filas para firmar el éxodo a un grande de España. “En una conversación personal entre Óscar y yo, le propuse que tuviese paciencia para intentar dar el salto al Atlético de Madrid en el futuro. Confió, se quedó y recogió los frutos”, relata el que fuese director general del Atco. Chenet.
La llamada del Atlético Madrid
El 17 de septiembre de 2013, Óscar Clemente firmaba un acuerdo con la institución rojiblanca en las oficinas del Vicente Calderón, poniendo la guinda a los informes positivos que pasaba la entidad ubicada de Adeje al equipo de la capital. Porque a los 14 años, Óscar pasaba con éxito la prueba de fuego.
Fue una operación exprés donde todo se cerró en cuestión de días. “Fue todo rápido, cuestión de una semana”. El entonces secretario técnico, Ramón Ateca, acompañaba al chico junto a su madre Carmen hasta Madrid para dar un paso vital de cara a su carrera como futbolista. Allí, conocieron el colegio y la residencia donde este joven talento del sur de Tenerife dejaría atrás su tierra natal para vivir un nuevo periplo con un único objetivo: llegar al fútbol profesional.
“Cuando fuimos a Madrid y entramos por el garaje del Vicente Calderón para firmar con el Atlético de Madrid, le dije: ahora estás aquí, pero esto es el principio, no el final. Y me respondió: sí, Ramón; lo entiendo”. Pequeñas diferencias que para Ateca fueron decisivos en ese paso definitivo que no todos están dispuestos a fructificar. “Es el matiz entre los niños que practican este deporte porque les gusta y de aquellos que están dispuestos a hacer sacrificios –mudarse en su adolescencia a miles kilómetros de distancia sin sus seres queridos- para hacer del fútbol su profesión. Esa determinación, unida a sus calidades, han provocado que llegue lejos. Le iba a faltar ese arrope de sus seres queridos, pero él lo tenía claro a su edad. Quería ser futbolista. Estaba dispuesto a todo”, sentencia.
Este ‘desapego’ es secundado por Ariel. “Existen infinidad de jugadores hábiles en Canarias, pero con esa madurez y desarraigo a una edad tan temprana, no tantos. Es un orgullo para el Atlético Chenet haber puesto un granito de arena en ese crecimiento emergente de Óscar”, rebosa lleno de orgullo este formador de origen uruguayo.
La fuga de un talento se convertía en un éxito. La vinculación daba sus frutos. “Que un grande fiche a uno de los tuyos es una alegría. No hubo sentimiento de pérdida ni de lamento, sino todo lo contrario”.
¿Siguiente paso?
El fútbol es un deporte fugaz. Con una carrera muy corta. A un solo paso de cumplir edad absoluta, la Segunda División parece quedarse corta para este enganche del archipiélago. ¿Y si el filial colchonero no sube a la división de plata este verano? Ariel López tiene clara la respuesta: cesión a un equipo de Segunda o al extranjero.
“Creo que le llegará pronto. Debe jugar de inmediato a máximo nivel. El Atleti ha crecido muchísimo a nivel mundial, así que el chico debe seguir pasando más filtros. Derrocha talento, pero necesita jugar”, comenta López. Ya ha tenido ofertas de clubes extranjeros, pero el club colchonero confía en que tiene mucho futuro, de ahí la firma de un contrato profesional hasta 2022.
Incluso, Ramón abre la puerta a otras ventanas si no encuentra su sitio en una entidad de exigencias altísimas. “Si no triunfa allí, creo que incluso podría hacerlo en el fútbol extranjero. Posee un juego que creo que se adaptaría bien al estilo inglés. Cualquier equipo, sea español o de fuera, querrá ficharlo. Tiene mucha calidad y estoy convencido de que será profesional”. Como suele decirse, el tiempo dará o quitará razones. Pero en tiempo presente, Óscar no se baja de la nube.