Redacción Deporpress | Este día 28 de junio es una fecha especial en el calendario del tinerfeñismo. Tal día como hoy, pero hace justo 31 años, el CD Tenerife daba el primero de los dos pasos para conseguir el ascenso a Primera División, que sería el segundo en toda su historia.
De la mano de Benito Joanet (d.e.p.) los insulares golearon 4-0 al Real Betis de Primera, en la promoción de la temporada 88/89. El dos de julio siguiente el Betis derrotó al Tenerife, pero solo 1-0, por lo que toda la isla celebró un ascenso histórico.
El malogrado técnico, fallecido a los 84 años este pasado 23 de marzo, recordaba justo hace un año aquella gesta: «No se puede olvidar uno de esa fecha por lo especial que fue. Aquellos días, desde la ida en el Heliodoro a la vuelta en Sevilla. Yo es que me sentí siempre muy querido y, al final, realizado por el logro. Les plantamos cara, no nos dejamos avasallar por ellos. Los goles fueron fruto del trabajo, de la entrega y de lo que veníamos haciendo toda el año».
Pese a perder contra el Real Burgos CF en el Heliodoro Rodríguez López, a dos partidos de que concluyera la fase regular, el CD Tenerife no se dio por vencido. Los futbolistas blanquiazules se desquitaron de la derrota en casa venciendo en la penúltima jornada al Castilla (con goles de Perico Medina y Guina) y certificando el tercer puesto ante el Figueres después de ir por debajo del marcador hasta en dos ocasiones, con cuatro goles de Rommel Fernández (4-2).
El equipo blanquiazul consiguió clasificarse para la siempre complicada promoción de ascenso a Primera División. Por aquel entonces, el tercer y cuarto clasificado de Segunda División se enfrentaba por un puesto en la máxima categoría con el decimoséptimo y decimoctavo de la máxima categoría. Así, el RC Mallorca disputó su eliminatoria ante el Español. Y el CD Tenerife le tocó medirse al Real Betis Balompié.
Un conjunto verdiblanco que tenía entre sus filas a una variedad de jugadores muy conocidos e internacionales, como Pumpido, Calderé, Poli Rincón, Ufarte y Yañez entre otros. Aun así, la Isla confiaba en su equipo. No era el objetivo que se habían marcado Javier Pérez y Benito Joanet al principio de la temporada 1988/1989. Pero llegó una oportunidad que se había negado desde hacía 28 años.
El Heliodoro Rodríguez López no defraudó a sus jugadores. Las gradas se llenaron de aficionados ilusionados por lograr el sueño de volver a Primera División 28 años después. El entrenador catalán decidió alinear aquel caluroso 28 de junio a Belza; Lema, Quique Medina, Herrero, Isidro García; Víctor, Luis Delgado, Guina, El Ghareff; Husillos y Rommel. Por parte del equipo heliopolitano participaron de inicio: Pumpido; Calleja, Gail, Migual Ángel, Julio; Job, Rubén Bilbao, Calderé, Chano, Yáñez y Puma Rodríguez.
El CD Tenerife salió con todo desde el inicio para encontrar una ventaja que le ayudara en el partido de vuelta. Superó con creces a sus rivales verdiblancos, con fe y lucha. No tardó Rommel Fernández en demostrar su potencial aéreo. Después de que Luis Delgado estrellara la pelota en el larguero, el atacante panameño remató a la red un gran centro de El Ghareff (1-0, 35’). Diez minutos más tarde, el propio Rommel no desperdició otro magnífico pase de Guina para aumentar las ventaja antes del descanso (2-0, 45’).
El Heliodoro era una fiesta, pero quería más, sabía que podía haber más. El equipo blanquiazul esperó a que su rival fallara y lo consiguió cuando el tiempo empezaba a acabarse. Toño Hernández saltó más que los adversarios en un córner, peinando la pelota hacia atrás. La fortuna quiso sonreír una vez más al CD Tenerife, cuando el intento de despeje de Miguel Ángel entró en su propia portería. Dos minutos después, El Ghareff certificó la goleada con un potente disparo desde la frontal ante el que nada pudo hacer Pumpido (4-0 79’).
Tenerife estalló de júbilo. Las calles se llenaron de gente celebrando el primer paso de una gesta histórica para el fútbol canario. La prensa nacional se hizo eco de la hazaña que se había vivido la noche del 28 de junio en el Heliodoro Rodríguez López. “La hinchada blanquiazul celebró en las calles de Santa Cruz de Tenerife, hasta altas horas de la madrugada, el festival de goles de la noche del miércoles en el estadio Heliodoro Rodríguez” (El País, 29 de junio de 1989). Tenerife sueña con el ascenso tituló Jornada Deportiva en su edición del día siguiente.
Con la euforia todavía presente entre los aficionados tinerfeños, quedaba la vuelta fijada para el domingo 2 de julio de 1989 en Sevilla para culminar el segundo ascenso en la historia a Primera División. La expedición blanquiazul sabía de la dificultad que entrañaba visitar el Benito Villamarín. Saltaron al césped andaluz: Belza, Isidro, Quique Medina, Lema, Herrero; El Ghareff, Noriega, Guina, Toño, Perico Medina y Rommel Fernández.
Conscientes de la gran ventaja que obtuvieron en el Heliodoro, los futbolistas de Benito Joanet supieron controlar la rudeza y las acciones al límite del reglamento marcadas por el equipo local. No fue hasta los minutos finales, cuando el CD Tenerife ya se sabía ascendido y Chano batió con un tiro desde fuera del área al guardameta uruguayo. (1-0, 80’).
Si el miércoles las celebraciones se habían alargado durante toda la noche, no fue distinto el lunes. Incluso con el retraso en la llegada de los futbolistas blanquiazules al aeropuerto Reina Sofía Tenerife Sur, los aficionados no quisieron perderse la oportunidad de celebrarlo con los ‘héroes’ del ascenso. Retenciones en la autopista que frenaban la guagua tinerfeñista, festejos en plena carretera antes de llegar a Santa Cruz con los primeros rayos de luz de la mañana. El Diario de Avisos tituló en portada EN PRIMERA.
La fiesta fue el preludio y la antesala de la historia más brillante del CD Tenerife. Diez temporadas consecutivos en la élite, participaciones memorables en Primera División con dos quintos puestos y dos participaciones en la Copa de la UEFA (1993/1994 y1996/1997). Partidos históricos en la Liga y en Europa. Recuerdos de una época dorada que hace grandes los colores blanco y azul.
El periodosta deportivo Óscar Herrera, recuerda que vivió aquel partido desde el palco del Heliodoro, donde intervenía con el micrófono inalámbrico para la narración de Antena 3 radio, capitaneada por Juan Carlos Castañeda.
«Es partido dio pie y tres cuartos del ascenso al Tenerife. Los recuerdos se amontonan, ya estaba en acción. Aquel micrófono tenia una tirada de muchos metros de cable» recuerda Herrera. «Fue un jolgorio enorme, la Policía Nacional quería evitar que me acercara a los presidentes. Fue una eclosión de goles, un partidazo, inolvidable. No cabía un alma en el Heliodoro, era una ‘Bombonera’ con una acústica perfecta, un volcán en ebullición«.
Además el encuentro llegó después de un episodio que pudo acabar mal en lo deportivo, con la plantilla amotinada días antes de ese partido contra el Betis. «La plantilla abandonó el hotel de concentración, hubo un motín en el Hotel Maritim por no llegar a un acuerdo por las primas con Javier Pérez, pero todo salió bien, y luego se culminó en el Benito Villamarín. Fue el primer paso de lo que luego vendría, la época dorada del Tenerife, ¿cómo olvidarlo? Sigue latiendo el corazón con el recuerdo de aquel partido», explica para los lectores de Deporpress.