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Teorías de una semana

por @juanjo_ramos

Escribía hace solo una semana que un final de Liga con permanencia, pero poco convincente, podía dar al traste con parte del crédito de Rubén Baraja y significar un lastre en el inicio del proyecto 20/21. Me basaba en experiencias anteriores con Álvaro Cervera, Raúl Agné o Joseba Etxeberria. Solo una semana y dos victorias después ese fantasma parece alejarse.

Va tan rápido este final de liga exprés que apenas da tiempo de fijarse en los detalles. Aún así, hay dos vertientes en las que conviene detenerse: la colectiva y la individual. En la primera mandan los números. El Tenerife es el segundo mejor equipo de la segunda vuelta, en la que tiene números de ascenso directo. Lástima el mal arranque.

Ahondando en ello, cabría defender el actual modelo de juego de Baraja. Puede que sea menos aplaudido que el de posesión y ataque de posición que propugnaba su predecesor en el cargo. Incluso hay quien lo calificó como fútbol del Pleistoceno. Pero ha funcionado mejor y encuentra similitudes de éxito en otros conjuntos de la categoría. El Cádiz, próximo rival, es el primero que se me ocurre.

En el apartado individual, habría que destacar el crecimiento de Dani Gómez sin dejar de reconocer que el experimento “Shaq extremo” empieza a convencer a propios y extraños. Pero por encima de todos brilla la pareja de mediocentros. Alfonso Serrano tiene razón: es la mejor de Segunda. Lo de Aitor va para monumento. Lo de Milla para Primera División si alguien se rasca lo que debe el bolsillo.

Quedan siete jornadas. El ‘playoff’ costaría ganar en cinco de ellos (61 puntos). Difícil, muy difícil. Pero con ocho de ventaja sobre el descenso y, aun sabiendo que se vive mejor partido a partido, detener el sueño de la remontada épica es imposible. Otra cosa es lo que digamos dentro de una semana y dos partidos después.