Redacción Deporpress | Rubén Baraja, como tantos otros entrenadores en el CD Tenerife de los últimos años, sigue poder contar con un lateral izquierdo específico de garantías. Al punto de que Álex Muñoz se ha consolidado más como un 3 a la usanza que como defensa central, posición para la que fue fichado por parte de Víctor Moreno.
La predisposición, calidad y trabajo del ex del Real Zaragoza han funcionado para taponar una carencia que no han resuelto ni Isma López, ni Robert Mazán ni el último en llegar, Daniel Lasure, también desde Zaragoza.
Lasure viene jugando, lo hizo contra el Fuenlabrada y también contra el Málaga, como opción en el extremo izquierdo más que como defensa, aunque haya jugado ahí en algún momento debido a las sustituciones en tramos finales de partidos, pero viene a demostrar que el perfil zurdo blanquiazul sigue siendo un mal endémico.
Ejemplos en los últimos años hay muchos, ningún lateral izquierdo puro ha terminado de cuajar en el Tenerife, y hoy que el representativo visita el Sardinero es justo recordar un antecedente. Allá por el 10 de mayo de 2015 los insulares se enfrentaron al Racing, cuando Raúl Agné entrenaba al equipo, y lo hizo con un caso similar al de Lasure: Igor Arnáez.
El formado en la cantera del Athletic Club llegó esa temporada al Tenerife para reforzar la posición, pero apenas terminó actuando en ocho compromisos, y solo cuatro como titular. Agné optó por adelantar finalmente su posición, siendo criticado por algo que ahora repite Baraja con Lasure, e incluso Arnáez se convirtió en protagonista en aquella visita al Racing, al cometer un penalti a la media hora de juego que transformaría Sylla, en el único tanto del partido (1-0).
Como hace ahora Baraja con un central (Muñoz) y un lateral de extremo (Lasure), lo hacía Agné colocando a otro central (Unai Albizua) en el lateral, dejando por delante a un lateral más adelantado.