Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Días atrás, la UD Valle Frontera y Braulio de León llegaban a un acuerdo para la dirección del próximo proyecto deportivo en Primera Regional. El extécnico blanquiazul, quien durante el año pasado militó como primero en el Añaza y segundo de Adonay Martín en el AU Güímar, afronta este nuevo reto como recambio de León Gómez. Desde Deporpress, hemos hablado con De León para que nos hable sobre este próximo reto en la isla del meridiano.
Dani Cerdeña: Confesaba que para este próximo año su ilusión seguía siendo la misma: entrenar. ¿Cómo afronta este nuevo reto en el Valle Frontera?
Braulio de León: Mi principal objetivo era seguir entrenando. Lo llevo haciendo desde 23 años. Para mi cabeza y vida personal, siempre es importante tener el fútbol en mi día a día. Me he decidido por el Valle Frontera porque son los únicos que se han puesto en contacto conmigo para mostrar su interés. Por ello, he optado en tomar esta decisión.
DC: Será su primera aventura fuera de la isla. ¿Cómo compaginará esta nueva actividad? ¿Las obligaciones laborales le obligan a vivir entre las dos islas o podrá mudarse a El Hierro?
BL: En principio, catorce o quince jugadores estarán en Tenerife por temas de estudios o bien porque residen aquí. Les entrenaré en Tenerife por tanto, aunque el campo aún está por decidir. Seis o siete entrenarán en El Hierro con otro técnico. Aprovecharemos pretemporada y algún que otro viernes para ir hacia allá y hacer entrenamientos en grupo, de cara a estar en las mejores prestaciones para la temporada. En el aspecto laboral, tengo bastante ayuda por parte de mi jefe y coordinador general, Javier. Siempre me ayuda mucho en esa compaginación.
DC: Vivimos una época de incertidumbre. Enclavados dentro de la Primera Regional, ¿se prevén cambios en la categoría y en qué plazos podrían volver a escena con una pretemporada?
BL: Estamos en medio de la incertidumbre. Se habla de que las competiciones podrían empezar en torno a octubre. Entonces, si se cumplen esas fechas, estaríamos hablando de un inicio de pretemporada a finales de agosto para tener esas cuatro o cinco semanas con el objetivo de llegar en buen estado físico y táctico al inicio liguero. Todas las categorías regionales han sufrido una reestructuración, con el ascenso de varios equipos. Así, no sé quiénes son todavía exactamente los clubes que conforman el grupo, pero sí sabemos que cambiará bastante.
DC: El club llegó hasta la octava plaza en el curso previo. ¿Le han marcado algún objetivo desde la entidad en lo deportivo?
BL: La directiva me ha parecido bastante seria en lo que hemos hablado. Quieren crear un proyecto a corto-medio plazo. No me han establecido objetivos, pero tal como soy, mi intención es estar lo más arriba posible. No puedo establecer una meta concreta porque muchos aspectos pueden escaparse, pero si me he metido en este proyecto, ha sido con la mayor de las ambiciones.
DC: Una nueva oportunidad de seguir ligado a los banquillos, después de muchos meses de encierro e incertidumbre. ¿Cómo aprovechado ese tiempo confinado?
BL: He pasado mucho tiempo con mi hijo Pablo, quien tiene cuatro años. Mi mujer no ha parado de trabajar durante este estado de alarma, me he dedicado diez horas al día a él. Es un tiempo recuperado y que nunca pensé que disfrutaría con él. Ha sido un enorme regalo. Cuando mi mujer llegaba a casa, me metía a hacer varios cursos de formación, diseño de tareas, metodología, entrenamientos… Y a través de la Universidad de La Laguna, me he formado para mejorar mi nivel de inglés. El tiempo lo he aprovechado bastante.
DC: Se incorporó al Sindicato de Entrenadores de España. ¿Cuál es su función allí? ¿Seguirá compaginándola una vez inicie el nuevo proyecto con Valle Frontera?
BL: En principio, el Sindicato quiere hacer algo bueno por el colectivo de entrenadores. Se inició durante el confinamiento. Mi misión es estar como delegado del sindicato del fútbol masculino, pues en el femenino está Tamara Blasco. Nuestra misión es captar afiliados, para que los técnicos de Canarias sepan que tienen un sindicato que defienden su estatuto. Y cualquier cosa que necesiten, ponerla en manos del secretario o presidente para que intenten solucionarlo.
DC: No ha sido el mejor año en el panorama deportiva: por unas u otras cuestiones, no completó sus aventuras en el Añaza y AU Güímar. ¿Qué aprendizaje saca?
BL: A mí me dio bastante pena. Empecé ilusionado en el Añaza, pero varios aspectos sucedidos provocaron que tanto yo como mi cuerpo técnico tomáramos la decisión de marcharnos. Sí es verdad que mantengo una relación fenomenal con su presidente, Sergio de Armas, con quien hablo bastante a menudo. Es una pena porque iba bastante ilusionado a ese proyecto. Luego, me embarqué en el proyecto de Tercera División en el AU Güímar junto a Adonay, con buenos resultados en un principio, pero luego atravesamos otra etapa donde fue todo como se pensaba. Adonay decidió marcharse, así que el club optó por ofrecerme a mí el puesto como responsable del equipo, pero no lo compartí ni por ética ni por compañerismo, ya que el míster fue quien me había llamado. No lo veo como un paso atrás, sino como un refuerzo de los principios que mantengo y que me han hecho llegar a donde estoy.