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Barajando

Por Chus de León

Una vuelta entera. Eso es lo que lleva el Pipo Baraja como entrenador del Tenerife. Y en estos mas de 20 partidos que lleva como entrenador del Tenerife el de Valladolid ha dejado varias etapas en su gestión del banquillo.

Primera etapa. Cero ayuda

Cuando llegó, el Tenerife era una guerra civil. Desde dentro estaban más pendientes en apagar los fuegos que desde fuera prenden los de siempre y absolutamente nadie ayudó al Pipo. Los enamorados de Garai casi deseaban que se ‘estallara como una pita’ para reclamar ese puesto para su platónico y tras dos partidos entrenados ya hubo quien pidió su cese (un disparate).

El ‘Pipo’, en la más absoluta soledad, supo enderezar el rumbo y hacer un Tenerife fuerte basado en sus veteranos (Carlos Ruiz, Aitor Sanz y Suso), consistente atrás y con grandes aportaciones de los canteranos descubiertos por Sesé Rivero (Elliot y Jorge), y con jugadores con los que nadie contaba como Shaq Moore y Dani Gómez (defenestrado por el inventor del fútbol Garai).

Segunda etapa. Fuera los canteranos

A Baraja le duraron los canteranos hasta el partido de Copa contra el Valladolid. A partir de ahí solo aparece Elliot ante el Athletic (que tremendo partidazo se hizo por cierto). Nunca más se supo de ellos en el equipo. Lasure y Nahuel hacen su entrada con fuerza (el argentino había salido por lesión con el Girona tras marcar el gol de la victoria) y empieza a aparecer Undabarrena. En esta etapa el  Tenerife cogió solidez y consistencia y fue capaz de estar ocho partidos consecutivos sin perder (incluyendo dos partidos de copa en esa racha).  Tras 17 partidos como entrenador del Tenerife, sus números dejaban en absoluta evidencia los de su predecesor en el cargo (Garai consiguió 15 puntos en 16 jornadas y Baraja haría 25 puntos en 17 partidos, diez puntos más).

Llegó el Covid, y se perdió todo….

Pero en estas… cuando la Covid-19 se lo ha cargado todo… inexplicablemente el entrenador del Tenerife, que tan bien iba…  ha tirado por la basura todo lo que le funcionaba. De repente Carlos Ruiz no cuenta, Suso ha desaparecido de sus alineaciones, los canteranos que fueron la sensación de la temporada no han vuelto a ser alineados, y ni cuentan con minutos ni de refresco…  para dar paso a unos intrascendentes (por no decir exasperantes) Undabarrena, Nahuel, Lasure y compañía… cuyo rendimiento están provocando hasta sorna entre los aficionados.

Hasta Miérez está volviendo a ser protagonista… y fichajes como Lluís López y Javi Muñoz están siendo alineados con carácter anecdótico y sin ningún tipo de firmeza o trascendencia. Llama la atención cómo el Tenerife, que empezaba a tener un bloque que nos sabíamos de memoria… está ahora deshilachado y sin propuesta definida, pasando de un tipo de esquema de juego interior y toque en Fuenlabrada a un esquema de desdoblamiento exterior por ambas bandas con Lasure de centrocampista por la izquierda o Moore por la derecha contra el Málaga…

En estas, Baraja sigue barajando el mazo… y perdiendo fieles en la partida… pero como no espabile, lo mismo hasta de queda su renovación por el camino a pesar del buen inicio realizado. Esperemos que encuentre los ases y gane la mano de la permanencia cuanto antes. Porque el calendario que se viene da miedo.