Por @AleixValero
Imperó la lógica y el sentido común, casi siempre por delante de las leyes, para que no nos volvamos todos locos y el fútbol para los aficionados debe esperar al menos un par de semanas más.
Se frotaba las manos Miguel Ángel Ramírez con la posibilidad de que Las Palmas abriera una veda que parecía imposible. Amparado por la ley y a la chita callando y con el visto bueno del Gobierno regional, tuvo que ser el Consejo Superior de Deportes y las autoridades sanitarias los que despertaran al dirigente amarillo de un sueño al que no solo no renunció Javier Tebas, sino que hasta le puso alfombra roja.
Pero seamos sensatos, por muchas ganas que tengamos de ir al Heliodoro y ser fieles a la cita este lunes contra el Málaga, me parece un poco pronto para relativizar lo que ha pasado en el país y lo que se ha sufrido.
Defenderán su ‘derecho’ a ir a los estadios aquellos que comparan la situación con el descontrol que hay a veces en la calle, en las terrazas, supermercados, etc. No les falta toda la razón, pero no es lo mismo eso que controlar a siete mil personas no ya dentro del Rodríguez López, sino en los accesos e inmediaciones.
O los 30.000 que habría en el Camp Nou, los 11.000 en el Gran Canaria, etc. No es la misma situación que tener cierto control sobre un tercio de un teatro o un cine. Creo que es momento de tener perspectiva y no alimentar las posibilidades de que ‘el bicho’ que sigue latente y esperando subirse a una segunda ola, tenga el camino más despejado.
Dejemos pues el fútbol para un par de semanas después, incluso para la próxima temporada. No hace mucho, apenas una semana, teníamos asumido que no volveríamos a los estadios hasta septiembre por lo menos, y hace un par que hasta 2021. Incluso hace un mes aproximadamente ni soñábamos con poder reanudar las ligas profesionales para poder acabarlas. No hagamos de este sueño una pesadilla por no tener el sentido común que la inmensa mayoría hemos tenido estos tres últimos meses.