Nuha Pestano | El segundo equipo más laureado de la Tercera División y el primer campeón desde la reestructuración de la categoría en 1980 merece hueco en nuestro baúl de los recuerdos. No estamos hablando de un cualquiera. Vamos a centrarnos en la época de los 90, la de más éxito realejero, donde lograron apuntarse dos de los tres títulos de Tercera que obstentan, además de disputar más de una temporada en la categoría de bronce del fútbol español. A posteriori, vendrían buenas campañas, con algún que otro campeonato de menor valor en la Regional Preferente, pero nada comparado con lo vivido durante aquellos años.
Nos situamos en la temporada 88/89. La UD Realejos se encontraba en el sexto escalón del fútbol español: la Primera Regional. Ese año se proclamó campeón de liga y ascendería a Preferente bajo las órdenes de Manolo Domínguez. En el curso siguiente, se apuntó el segundo lugar con Nolito Sánchez en los banquillos y, en la promoción que daba acceso a Tercera, triunfó. Dos campañas con dos ascensos seguidos invitaban a pensar que ya habían tocado techo, pero no fue así, sino todo lo contrario; los norteños continuaron cosechando éxitos.
Entrado ya en la década de los 90, la UD Realejos -en su regreso a la Tercera División tras cuatro años- se coronó como vencedor del torneo liguero con 57 puntos. Dos de las basas que manejaron a la perfección durante aquel año fueron: Los Príncipes, donde no hincaron la rodilla (18 victorias y un empate) y la seguridad defensiva (únicamente 17 tantos recibidos). Disputó el play-off hacia Segunda B, pero acabó segundo tras el Maspalomas. En la campaña posterior, acusaron el cansancio mental y psicológico del curso anterior y terminaron en séptima posición. En la 92/93, con Santiago Martín como técnico, adquirieron de nuevo la gloria, finalizando primeros en la competición doméstica (53 puntos, tres más que el Laguna y 94 goles a favor). Esta vez, su participación en la fase de promoción tumbó a Orotava, Telde y Laguna, consiguiendo el premio gordo: llegar a la Segunda B.
En su debut en la Segunda B, logró un meritorio décimo puesto compitiendo en la misma liga con equipos de la talla de Granada, Recreativo, Almería o Córdoba. 37 puntos se apuntaron los realejeros a lo largo de la temporada en la división de bronce. Fueron un hueso de roer casi imposible en casa (28/37 puntos los consiguieron en su feudo, Los Príncipes). Otra de las claves de dicha permanencia fue su instinto de cara al gol, anotaron 60 chicharros (solo Xerez, Córdoba, Las Palmas y Extremadura marcaron más) que se repartieron mayoritariamente Toñeca (19) y Oli (10). Al año siguiente bajaron en la 94/95 como colistas de grupo, ya que nada más pudieron conseguir 20 puntos. Uno de los lastres de esa temporada fueron los partidos lejos de casa, a domicilio: no ganaron ni un encuentro. Una vez devueltos al grupo 12, designaron como entrenador al ariquero David Amaral. El técnico sureño consiguió acabar la temporada en la tercera posición y en el playoff de ascenso se deshizo de Las Palmas Atlético, C. Paredes y Corralejo para retornar a la Segunda B por última vez en su historia. Aunque hicieron 36 puntos, esta vez no fueron suficientes para obtener la salvación, bajando como penúltimos clasificados a Tercera.
Concluida la etapa más gloriosa, los años venideros (de 1997 a 2001) estuvieron marcados por la inestabilidad e irregularidad en Tercera. En concreto, en la última de las citadas (00/01) cosecharon la pérdida de la categoría al acabar como colistas. Tras un año en la Preferente finalizando en el sexto escalón, vuelven armar una escuadra de garantías que consigue el subcampeonato y el ascenso en el mismo año (02/03). La élite del fútbol canario les haría hueco otras cuatro temporadas consecutivas hasta que en la 06/07 repitieron puesto en la zona roja y se fueran otra vez a la Interinsular Preferente. Nada más bajar, son campeones y suben de nuevo (07/08). Permanecen tres campañas más en Tercera hasta la 10/11, año en el que quedan en el 21º puesto y bajan. Tras una temporada mediocre, acabando el 13 en la tabla, Patricio de Ara le ofrece al pueblo realejero su último gran título: el campeonato de la Regional Preferente y el consiguiente ascenso de categoría. A partir de ahí pocas cosas positivas que destacar de la UD Realejos. Dos descensos seguidos desde Tercera hasta la Primera Regional, categoría en la que milita actualmente, en concreto en el grupo 1.