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Veinte años sin Pinilla en el CD Tenerife

Redacción Deporpress| Antonio Pinilla vistió la camiseta del  CD Tenerife por última vez un 4 de junio de 2000 . En Córdoba se terminaron sus siete temporadas como blanquiazul, pero antes tuvo tiempo de deleitar al Heliodoro con sus jugadas y sus goles. De hecho, su nombre está inscrito en la historia como el primer futbolista que anotó un tanto con el club en competición europea, tras marcar de penalti en el partido de ida disputado en la isla contra el Auxerre francés (2-2).

El delantero badalonés admite que en aquel partido celebrado en El Arcángel «no era consciente de que era mi último partido con el Tenerife. Era nuestra primera temporada en Segunda División, tras el descenso, y no sabía lo que iba a ocurrir con mi futuro. De hecho, me fui de vacaciones y me incorporé otra vez para hacer la pretemporada con Rafa Benítez. Pero me marché en las primeras jornadas de aquella Liga. Estábamos buscando una alternativa para salir y, al final, me fui al Salamanca«, recuerda.

Pinilla reconoce que, con la perspectiva que dan estos 20 años, «claro que me hubiese gustado poder despedirme de la que fue mi casa y mi afición durante siete temporadas, pero las circunstancias se dieron así y soy de las personas que trato de adaptarme a lo que hay. Hubiese sido bonito jugar un último partido en el Heliodoro sabiéndolo, pero estas situaciones casi nunca se dan de forma perfecta. Fue como fue, pero mira qué se va el tiempo rápido. Me parece mentira que hayan pasado ya 20 años de aquello», indica entre risas.

El atacante considera que, en cierto modo, «era lógico que saliese de la isla. A pesar de lo que todo el mundo cree, después de un trauma como el del descenso todo se hace muy difícil. Muchos equipos se han visto en esa circunstancia y la verdad es que casi nunca se vuelve rápido. La primera temporada en Segunda es muy complicada y suele generar bastante frustración. En la siguiente, ya todo el mundo está más adaptado a la nueva situación y, en esa ocasión, se acertó con muchas decisiones que se tomaron como la llegada de Rafa Benítez al banquillo o la incorporación de gente joven y con mucho talento al equipo».

Siete temporadas dan para mucho. Y, por esa razón, Pinilla afirma que le resulta «bastante complicado» poder elegir su mejor momento con la camiseta del Tenerife. «Sobre todo porque hubo muchos muy buenos. A los que formamos parte de aquella etapa nos tocó vivir muchas cosas felices y pocos momentos amargos. Quizá a lo que le tengo más cariño es al día en que debuté en casa, con victoria, contra el Lleida. Acepté la propuesta de venir a la isla porque Javier Pérez apostó fuerte por mí y porque tenía mucha ilusión por jugar con Valdano. Luego hubo otras cosas francamente buenas, como jugar en Europa, hacer el primer gol del club en competición continental, la clasificación para la segunda Copa de la UEFA en Gijón, podría estar un buen rato recordando».

«El peor –prosigue Pinilla– fue cuando se consumó el descenso a Segunda. Lo que pasa es que, cuando pasa el tiempo, lo malo se va diluyendo. Pero fue una pena. Teníamos un equipazo con grandes jugadores y había muchas expectativas aquella temporada. Sin duda, hicimos muchas cosas mal porque no fuimos capaces de salir del lío en el que nos metimos. Fue un descenso muy duro».

Por esa razón, el punta prefiere volver a los buenos momentos e incluso hace referencia «a los amistosos y torneos de verano para los que nos llamaban. Éramos un equipo muy cotizado. Está claro que esos trofeos ya se han desvirtuado. Pero antes hablar del Carranza, el Colombino o el Joan Gamper eran palabras mayores. Jugué el Gamper con el Barça muchas veces y, en mi primera temporada como blanquiazul, también lo hice con el Tenerife. Eliminamos al Girondis de Burdeos de Zinedine Zidane en la semifinal y luego le ganamos la final al Barcelona. Fue algo muy bonito y para casi todos los jugadores que había en aquel Tenerife fue también una experiencia única».

«También recuerdo otros partidos contra auténticos equipazos en la isla. Un triangular, con el formato de tres por uno, contra el Boca Juniors y el Barcelona de Romario en el Heliodoro. La visita del Milán que dominaba en Europa en aquellos momentos. Tuvimos amistosos de un nivel bestial, pero lo que más me lleno de orgullo fue recibir a la Juventus en un partido oficial de la UEFA y ganarles o eliminar a equipos como la Lazio o el Feyenoord en nuestra segunda aventura europea».

Cuestionado sobre qué etapa fue mejor para el Tenerife, si la de Jorge Valdano o la de Jupp Heynckes, Pinilla explica que, personalmente, «me marcó el hecho de que Valdano fuese mi primer entrenador y que, tras salir de la isla, también demostró su valía como técnico en el Real Madrid. Lo que pasa es que la etapa de Heynckes fue sublime. Con Valdano hubo esa ilusión de ver que el equipo y la isla se ponían en el panorama nacional e internacional, pero lo que consiguió después Heynckes fue tremendo. Es una comparación difícil, pero la etapa de Jupp fue más completa a nivel futbolístico y quizá tuvo más continuidad porque logramos ser  más regulares y teníamos un equipo más hecho. Lo que pasa es que la primera novia es la primera novia y con Valdano y Cappa vivimos cosas muy bonitas, con toda aquella magia especial que envolvía a los partidos contra el Real Madrid. Pero, en cuanto a resultados, llegamos a un nivel más alto con Heynckes».

Pinilla sigue ligado al fútbol a través de las colaboraciones y como comentarista. «Estuve en Barça Televisión, luego en Gol TV y ahora realizo mi labor para los canales de la Liga de Mediaproa. Está siendo una experiencia muy positiva y me encuentro muy cómodo», concluye.