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Con público o sin público

por @juanjo_ramos

A Miguel Ángel Ramírez hay que reconocerle su permanente capacidad para estar en el centro del debate. Sabe que cada vez que habla sube el pan. Aunque a veces sea para meter la pata. Le recuerdo, así sin pensar mucho, su intención de que Jonathan Viera pudiera jugar el derbi del pasado mes de enero cuando su ficha estaba deshabilitada. O cuando anunció la destitución de un entrenador en mitad de una reunión con la directiva, que interrumpió para atender a los medios nacionales.

En esta ocasión, no ha sido distinto. Desconozco si buscaba colocar su figura en el foco nacional. Si era su intención o una de sus intenciones, lo ha logrado. Tampoco sé si escondía un segundo interés, el de comunicar a los abonados que él había hecho todo lo posible para que entraran al estadio. Evitaría así devolver el dinero porque la culpa ha sido de un tercero. O de verdad quería que la gente entrara al Gran Canaria desde ya.

El caso es que lo ha hecho contraviniendo los acuerdos entre LaLiga y el CSD, saltándose las normas pactadas entre todos los clubes para evitar la hecatombe que supondría la cancelación de la competición y aprovechándose de un resquicio legal, basado en la cesión de las competencias a las comunidades que entren en fase 3. Se ha lanzado, además, con red. La de la connivencia del Ejecutivo Regional, cuyo presidente Ángel Víctor Torres confirmaba este jueves en Herrera en la Cope que apoya esa reivindicación de Ramírez.

En ocasiones, echo de menos ese arrojo en Miguel Concepción. Ese jugar con los límites de lo legal para sacar ventaja para su club. Pero en esta oportunidad he de reconocer que prefiero la cautela. Hablamos de la salud de las personas, de romper un acuerdo nacional y de permitir que haya público en unos estadios y en otros no. Demasiado revolucionario. La prudencia expresada por el presidente del Tenerife, que se ponía en manos de las autoridades sanitarias, así como de la plantilla blanquiazul apelando a la igualdad de condiciones en la reanudación liguera me representan más.

Una cosa es calentarse por las quejas peninsulares de los que deben venir a Canarias cuando los nuestros se van a pegar mes y medio en un avión y otra querer sacar provecho de un subterfugio legal. Eso sí, si Ramírez consigue su objetivo y el día 13 hay 10.000 personas en Siete Palmas, no entendería que en el Heliodoro no estuviéramos preparados para acoger a 7.000 el día del Málaga. Correctos sí, tontos no.