Por @beatrizpalmero
Apenas unas horas después de conocerse el horario de las dos primeras jornadas de este retorno liguero, se alzaron las primeras voces quejándose desde Málaga de la escasa sensibilidad de La Liga por tener que desplazarse a Tenerife para jugar un lunes después de haber jugado en casa el viernes por la noche. Y, ¡caramba!, a la misma hora que juegan los de Baraja en Fuenlabrada. Qué poca sensibilidad la de La Liga de dar a ambos equipos el mismo tiempo de descanso con un mismo viaje en avión de por medio. Qué conspiración más evidente contra el equipo andaluz, tan perjudicado por semejante decisión.
Ustedes perdonen el sarcasmo, pero uno empieza a estar harto de las excusas que siempre están poniendo los equipos peninsulares: que si la hora les produce jet-lag (mejor que no vayan a Nueva York), que si el cambio de clima les aplatana, que si el viaje en avión les descoloca… No sé a ustedes, pero a mi siempre estos comentarios me dejan la sensación de vivir en la más absoluta periferia. Y no discuto que geográficamente sea así (al menos eso defendemos en la Unión Europea), pero lo que no soporto es que todos los que se quejan sean incapaces de ponerse en los zapatos de uno.
Porque, si a alguien perjudica sin duda este calendario loco, apretado hasta el extremo para poder finalizar la Liga, es a los equipos isleños, incluyendo al Mallorca, por más que la distancia sea bastante menor. Jugar cada tres días ya exige un esfuerzo notable, hacerlo volando cada cinco o seis días, añade un factor extra de cansancio para nuestros equipos. Y no porque volar en avión sea más cansado que estar seis horas en una guagua, sino porque psicológicamente hay una circunstancia agravante: a las esperas en los aeropuertos se une volar en esta situación excepcional, añadiendo más riesgo al que sufren el resto de equipos. En la guagua del equipo la posibilidad de contagio es menor. Pasando de un transporte a otro, permaneciendo un tiempo inevitable en las terminales aeroportuarias y tomando contacto con una tripulación ajena al club, los riesgos se multiplican. Y todos tienen una familia. Los futbolistas también.
Así que basta ya de tanto victimismo. Ningún equipo se verá más perjudicado que los nuestros por los viajes en avión, así que dejen de usarlo como excusa o como arma arrojadiza contra Tebas, porque los equipos canarios nunca la utilizan y ‘sufren’ el supuesto jet-lag más a menudo, cambian de clima más a menudo y viajan en avión más a menudo.