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Trabajo de campo

Por @AleixValero

Que Aitor Sanz y el CD Tenerife estén cerca de entenderse cuando prácticamente todos habíamos ya arrojado la toalla es, aparte del regreso de LaLiga, la mejor noticia que nos puede dar el club de las últimas semanas.

Al escucharla se me ponían los vellos de punta y de verdad espero que el día del anuncio, si llega, sea más pronto que tarde. Demostraría Juan Carlos Cordero una puntería total, con cada muesca de su revolver acertando en sus objetivos prioritarios. Salvo el imposible de Luis Pérez, que ‘sentenció’ la posibilidad de renovar desde el verano pasado cuando el club quiso sacar tajada por él, de momento el director deportivo no ha errado ningún tiro.

Empezó por los tres capitanes, pegamento de un vestuario del que año tras año solo nos hablan maravillas, independientemente de los resultados deportivos. Pero por ahí se empieza a construir un equipo que no entiende de egos y donde no se negocia el trabajo.

Después de los capitanes Cordero apuntaló el bloque defensivo con Moore, Alberto y Sipcic. Teniendo en cuenta que a Álex Muñoz le queda un año más de contrato (y otro opcional) y otro a Ortolá, en el mercado deberá encontrar un lateral para cada banda al menos para tener consolidada la defensa. Antes casi de retomar la competición Cordero habrá hecho la tarea, sin estridencias, complejo de erudito ni logaritmos de hoja Excel; trabajo de campo y yendo de cara al jugador.

A Aitor Sanz algunos le discuten (están en su opinión por supuesto) su edad, pero no creo que eso sea determinante en este caso. El Tenerife ha tenido que poner sobre la mesa un posible segundo año de contrato a su pulmón en el centro del campo para acercar posturas, y va a salir ganando. Aitor por supuesto porque se asegura continuar hasta los 38 años, pero el club no tendrá que salir a buscar al mercado a un jugador que te va a aportar desde el primer día de pretemporada algo que difícilmente hará un chico de veintitantos años.

No nos engañemos, Aitor se lo ha ganado a pulso sobre el campo, no solo (que también) por el escudo. Estar año y medio lesionado y volver al nivel que lo ha hecho cuando más de uno lamentaba que se acercaba su retirada, está al alcance de pocos y demuestra su profesionalidad y compromiso. Se ha hecho por méritos propios con un puesto en el equipo titular cuando pocos apostarían por ello y, junto a Milla, son los pulmones y los ojos del equipo. Algún joven jugador que te aporte lo que hace Aitor seguramente resulte más caro y encima no tenga ascendencia sobre el grupo. Con el madrileño la apuesta es fiable, y necesaria si Milla no siguiera.

Esa es la bala que le queda en el revólver a Cordero. Milla no va a quedar libre y las ofertas que pueda presentar serán más bajas que las que ya ha recibido anteriormente el Tenerife por el centrocampista, con lo que será un proceso lento, y el Tenerife no tendrá prisa ninguna. Si el director deportivo consigue ampliar y mejorar el contrato de Milla, habrá conseguido arreglar el entuerto que le dejó su predecesor sin prácticamente haber abierto la boca; lo dicho, trabajo de campo.