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Las goleadas del Tenerife de Jupp Heynckes

Redacción Deporpress| Deporpress ofrece este domingo la octava entrega de la sección ‘Joyas Blanquiazules’ que, en esta ocasión, se centra en las dos mayores goleadas de la historia del CD Tenerife en Primera División. Ambas fueron por 6-0 y, curiosamente, llegaron en septiembre de 1996 en el Heliodoro Rodríguez López con la SD Compostela y el Real Sporting de Gijón como adversarios.

Gracias a la colaboración de Golazosdeltete podrás disfrutar, una semana más, de un resumen de ambos partidos con los goles y las mejores jugadas. Un Heliodoro Rodríguez López con 20.000 espectadores llegaba al delirio con el liderato alcanzado por los blanquiazules en la primera jornada. En las imágenes se puede apreciar un fútbol prodigioso, con una gran velocidad de ejecución, y cómo se repartían los goles entre casi todos los componentes de aquella plantilla.

Además, el periodista José Antonio Pérez, jefe de Prensa y relaciones externas de la entidad blanquiazul en aquel curso, contextualiza lo sucedido en aquel mes de septiembre (en un vídeo que podrás encontrar al final del último párrafo) y remarca, especialmente, la transformación sufrida por la plantilla, en cuanto a altas y bajas, respecto a la temporada anterior. También relata cómo fue la despedida del club de Jupp Heynckes justo antes de marcharse al Real Madrid y cómo el técnico alemán le realizó una sorprendente proposición profesional.

El relato de esta semana será conducido por dos futbolistas de aquella plantilla, César Gómez, que pudo marcar ‘el gol de Pelé’ al chutar desde su propio campo contra el Compostela y Dani González Sanz, que se estrenó como goleador el mismo día que debutó con la camiseta blanquiazul ante el Sporting de Gijón. Ambos nos aproximan, a través de su particular visión, a aquel Tenerife de las goleadas con Heynckes.

EL INTENTO DE ‘GOL DE PELÉ’ DE CÉSAR GÓMEZ.- “Recuerdo perfectamente esa jugada en el partido ante el Compostela. Íbamos ganando sobrados y sabíamos que Falagán, que era el portero de ellos, jugaba siempre muy adelantado. En los entrenamientos muchas veces tirábamos desde ahí, sin portero, en plan cachondeo. Lo llevaba pensando un buen rato y me dije que si no era ese día, no iba a ser nunca. Así que me llené de valor y le pegué a puerta desde nuestro campo. Desafortunadamente, dio en el larguero. Me faltaron apenas 5 centímetros para meter el gol de mi vida. Pero, al menos, fue una asistencia. Dejé solo a Juanele, que recogió el rechace y marcó absolutamente a placer».

MOTIVACIÓN EXTRA CON HEYNCKES.- «Ese intento de gol y ese partido tienen historia. La temporada anterior no sabía si iba a seguir o no en el Tenerife. Cumplía contrato y aún no habían hablado conmigo. Heynckes me sondeó si quería renovar y por supuesto que mi respuesta fue afirmativa. Me dijo que hablaría con el presidente para que aceptasen los términos que yo proponía, pero que quería traer un jugador que defendiese como yo y aportase también cosas en ataque. Le dije, pues tráigalo porque entonces vamos a jugar ese y yo. En el partido ante el Compostela hubo una jugada por la banda izquierda en la que driblé a un par de rivales y la puse al segundo palo para que Neuville rematase de volea el quinto. Fue un partido en el que me salió todo, menos lo del ‘gol de Pelé’ y en el que también aporté ofensivamente. Así que, cuando terminé, me acerqué a Heynckes orgulloso y le dije ‘has visto cómo también puedo hacer cosas en ataque’. Me sonrío y me dijo ‘tienes razón, pero prefiero que defiendas’. Acabamos abrazados y riéndonos».

LOS DESAFÍOS PREVIOS A LOS PARTIDOS.- «A Heynckes le tengo una gran estima. Fue un tipo con el que aprendí mucho. Siempre iba de cara. Un día me comentó que cuánto más enfadado estaba, mejor jugaba. Sabía cómo exprimir a cada uno de nosotros y, por eso, siempre nos motivaba desafiándonos durante la semana. Me utilizó para marcar al hombre a jugadores como Bebeto, Ronaldo, Suker y otros de ese calibre. Pero durante los días previos siempre me desafiaba. A mí y a otros compañeros. Charlaba conmigo y me decía, ‘César vas a encargarte otra vez de Ronaldo…pero sé que, esta vez, no vas a poder con él’. Fue, por ejemplo, el entrenador que mejor supo sacarle partido a Juanele, que esa temporada hizo un año espectacular en Liga y UEFA. El gran valor de Heynckes era que, con él, cada jugador daba el máximo. Ese tipo de mentalidad es la que ahora echo de menos en el Tenerife. Heynckes era de esa gente convencida de lo que va a hacer y eso siempre te acerca mucho más a poder luchar por lo que quieres».

UNA COLUMNA VERTEBRAL SÓLIDA.- «Aquel año el Tenerife funcionó muy  bien porque, pese a las bajas tan importantes que hubo, se conservó la columna vertebral del equipo. Luego llegó gente joven que aportó y lo hizo bien. La selección española y el Barcelona funcionaron bien durante muchas temporadas porque estaba gente como Puyol, Xavi e Iniesta. Cualquiera que pongas al lado de esos va a jugar a un gran nivel porque son ellos los que te hacen mejor futbolista. A nosotros nos pasó un poco lo mismo porque se mantuvo a jugadores con mucho peso específico. Lo complicado pasa cuando tienes que sustituirlos. Eso pasa en todos los equipos e incluso, cuando formas parte de ellos, te das cuenta de que llegan los bajones porque la edad ya no perdona».

EL GOL DE DANI, PREMIO A UN VERANO COMPLICADO.- «La goleada contra el Sporting de Gijón coincidió con el día de mi estreno con la camiseta del Tenerife. Había tenido una pretemporada complicada con una lesión de rodilla que me produje durante uno de los amistosos en La Palma. En un quiebro hacia adentro hice un mal apoyo y noté un pequeño chasquido en la parte externa de la rodilla. Tuve que dañarme alguna estructura, pero los servicios médicos decidieron tirar hacia adelante con tratamiento preventivo y sacándome sangre de la rodilla cada cierto tiempo. El día que debuté tuve que jugar sin estar al ciento por ciento. Notaba cierta inestabilidad en la articulación, pero salí con el partido resuelto y tuve la ocasión de marcar en el primer balón que toqué».

EL ‘SUBIDÓN’ DE MARCARLE UN TANTO A ABLANEDO.- «Fue una jornada muy especial. Debutaba con el Tenerife en el estadio y encima le marqué a Juan Carlos Ablanedo, un portero mítico de nuestra Liga que había jugado incluso con la selección española. Hice el quinto gol después de una jugada de Neuville por la banda contraria. Él decidió disparar y el balón pegó en el poste y me cayó a mí de cara. Disparé con todo lo que llevaba dentro y entró casi por la escuadra. Fue algo inolvidable».

ELEGIMOS AL TENERIFE PORQUE IBA A JUGAR EN EUROPA.- «Había terminado mi cesión en el Mallorca, pero seguía siendo del Atlético de Madrid. Tenía tres o cuatro propuestas para jugar en Primera División, pero mi agente, Pepe Navarro, y yo creímos que la mejor opción era la del Tenerife. Querían gente con calidad y rápida y sabía que podía encajar en esa filosofía con un entrenador como Heynckes. Al tener que jugar competición europea teníamos la expectativa de que iba a tener minutos de juego. Ya había debutado con el Atlético en Primera, pero yo quería ser futbolista. Además el Tenerife de aquella época era todo un referente dentro del fútbol nacional».

LA VELOCIDAD DE EJECUCIÓN Y LOS RONDOS DE LA NBA.– «Aquel Tenerife tenía muchísima velocidad en la circulación del balón. Era un equipo con una calidad técnica superior. Teníamos futbolistas con una precisión enorme con la pelota y en los pases. Robaina, Neuville, Juanele, Felipe, Pinilla, Jokanovic, Chano, Llorente, Pablo Paz…aquella plantilla era muy top entre la Liga española. Más que velocidad física, nuestro fuerte era la velocidad del balón. Recuerdo que una de las cosas que más me llamó la atención fueron los rondos en los entrenamientos. Felipe Miñambres era un gran seguidor de la NBA y Heynckes nos dividía por grupos establecidos. Uno, al que Felipe llamaba la NBA, tenía un nivel impresionante y los otros ya estaban algo más por debajo. Si te tocaba entrar en el de la NBA a robar el balón te podías pasar más de dos minutos corriendo de un lado para otro porque ni veías el balón».

LA INTUICIÓN DE HEYNCKES PARA UTILIZARTE EN TU MEJOR MOMENTO.- «Heynckes es el entrenador más inteligente que he tenido. Sabía cuando había llegado el momento de utilizarte. Es cierto que había jugadores con mucho peso específico en aquel vestuario, pero él siempre daba oportunidades e intentaba buscar el contexto más favorable para que el futbolista pudiese entrar en el equipo y rindiese al máximo. Era muy cercano al jugador y sabía darte esa confianza que todos necesitamos en los momentos clave. Tenía muy buena conexión y era muy competente leyendo el juego y los partidos. Aprendí una barbaridad con él. Ese fue el año de afianzarme en Primera y, aunque solo jugué 18 partidos aquella temporada, Heynckes me hizo sentir importante porque me ponía en los momentos más adecuados para demostrar mi valía. Él rompía muchas barreras en la relación entrenador-jugador y sabía cómo crear contextos de confianza que eran agradables para las dos partes».

AMBIENTE POSITIVO EN EL VESTUARIO.- «Aquel Tenerife era un equipo con un ambiente muy positivo. El vestuario era muy sano y estaba lleno de gente muy profesional. Es cierto que aquella temporada tuvimos a futbolistas de un montón de nacionalidades distintas y que jamás había jugado en nuestra Liga, pero también llegaron otros, como Kodro, que llevaban mucho tiempo ya en España. Yo también era un recién aterrizado en la isla y siempre sentí ese refuerzo positivo de los compañeros que ya llevaban años en el equipo. César Gómez me adoptó casi como a un hijo. Todas esas cosas, al final, influyen porque siempre es más fácil competir y conseguir resultados cuando se genera un ambiente tan positivo como el que teníamos nosotros».

 

  • El periodista José Antonio Pérez nos acerca a lo sucedido en aquellos primeros partidos de la temporada 1996/97. El Tenerife había perdido a dos emblemas como Juan Antonio Pizzi y Carlos Aguilera e iniciaba el curso con muchas caras nuevas en sus filas.

  • Una semana más, y gracias a la colaboración de Golazosdeltete, podrás revivir las imágenes con los tantos y las mejores jugadas de aquellos dos partidos, celebrados en septiembre de 1996, y que supusieron las mayores goleadas del CD Tenerife en Primera División.