Redacción Deporpress | Uno de los deportes que ha podido volver antes que otros muchos ha sido el golf. El presidente de la Federación Canaria, Diego Cambreleng Roca, ha destacado la importancia de este retorno a la actividad desde un punto de vista económico y sobre todo por hacer ver el golf como uno de los deportes más seguros, ahora mismo, para practicar.
En este sentido, la reapertura de los campos de golf «ha sido estupenda, no ha habido ningún problema y todos los campos han seguido el protocolo establecido por la Federación Española y consensuado por el Consejo Superior de Deportes». Esto ha facilitado «unificar criterios y ha propiciado que no haya habido ningún incidente, que el golf haya vuelto a las islas con cierta normalidad, suponiendo una gran alegría para los jugadores», aseveró.
Un claro ejemplo del buen hacer, fue la apertura en La Gomera del primer campo de golf de todo el territorio nacional, «un notición que salió en telediarios. Nosotros tenemos un chat con todos los presidentes de las distintas federaciones territoriales españolas y estaban todos expectantes y con un poquito de envidia sana», destacó entre risas Cambreleng.
Sin embargo, para acceder a los campos de golf se deberá seguir estrictamente las pautas establecidas en dicho protocolo, solicitando cita previa para poder jugar. La respuesta por parte de los socios de distintos clubes, como en el caso del Real Club de Golf Tenerife, ha sido masiva, consiguiendo copar todas las horas disponibles del día. «Esto ha sido una novedad para todos y en todos los aspectos. Yo creo que no hay muchos que hayan estado sin jugar más de una o dos semanas, y en este caso han estado dos meses totalmente inactivos. Así que la alegría fue grande por poder volver a jugar en todos los campos», aseguró Cambreleng.
Ante esta situación excepcional en la que nos encontramos inmersos, el golf no es la única modalidad deportiva que puede gozar de ciertas libertades, «lo podemos comparar con el alpinismo, senderismo o surf», pero un campo de golf «tiene una superficie de 600.000 metros cuadrados y puede haber una ocupación en torno a 70 jugadores». Sin duda, una característica de este deporte que lo hace perfilarse como uno de los más seguros. En esta línea, «hay algunos que no han podido abrir porque su actividad está vinculada al turismo y al estar los hoteles cerrados, no les compensaba abrir. Pero yo les animo a todos a abrir para que todo el turismo europeo vea que el golf en España y en Canarias goza de buena salud, que se puede realizar su práctica casi sin ningún problema y con todas las medidas de seguridad». Además, puntualizó que igualmente «todos los campos tienen que tener su mantenimiento estén cerrados al público o no».
En cuanto al impacto que tendrá este parón por la propagación del coronavirus en el golf, será «sobre todo económico por el tema del turismo. Creo que principalmente serán los campos que estén en zonas turísticas los que peor lo pueden tener y los campos más jóvenes, porque los que cuentan con más veteranía tienen más músculo financiero para aguantar este revés, mientras que los campos que a lo mejor no estaban consolidados, serán los que, a priori, peor lo vayan a pasar».
Pero no todo es negativo y esta situación extraordinaria también ha supuesto un respiro para la naturaleza que envuelve a los campos. «Esos dos meses de inactividad nos han servido a todos y en los campos de golf, por supuesto, porque el no tener durante dos meses a nadie jugando en ellos ha propiciado que ese césped esté en perfecto estado o se haya recuperado. También se han podido hacer trabajos que normalmente no se pueden hacer porque hay mucha gente jugando diariamente y lógicamente la naturaleza agradece esa inactividad, que también lo vemos en el mar, por ejemplo, donde se están avistando ballenas y delfines muy cerca de la costa», concluyó Diego Cambreleng.