Redacción Deporpress | Quizá el jugador de mayor potencial, y que menos pudo (o le dejaron) demostrar de quienes militaron en el Tenerife en los últimos 25 años: Oliver Patric Neuville.
Recientemente, en la web oficial del club blanquiazul, se hacía referencia al futbolista suizo, pero internacional absoluto con Alemania: Neuville, el fugaz paso de una estrella. Y se añadió que “el jugador de origen suizo militó una sola temporada en el CD Tenerife, para luego hacer carrera en clubes punteros de Alemania, y jugar dos Mundiales y una Eurocopa”.
Como no podía ser de otra forma, él llegó a la entidad isleña de la mano del genial Jupp Heynckes, donde “formó parte de la plantilla que rozó la final de la Copa de la UEFA 96/97, y completó un buen rendimiento como blanquiazul (43 partidos, 25 como titular, y cinco goles)”.
Al Tenerife llegó procedente del Servette, donde entre otros compañeros coincidió con Sinval, que disputó 190 encuentros con el Mérida y marcó 23 goles. Precisamente el jugador brasileño, en un amplio reportaje del diario Marca, se refiere a los inicios en el fútbol profesional del talentoso Neuville.
“Vivió en mi casa; llegó del Locarno y era muy jovencito y flaquito, así que yo le inflé a base de feijoada”, declaró entre sonrisas al citado medio de comunicación. “Verle evolucionar y jugar la final del Mundial 2002 ante Brasil, que era su sueño, es una de las grandes sorpresas que me ha dado el fútbol”, proclamó.
Así recordó que «yo jugaba en la derecha, Sonny Anderson de delantero y Neuville por izquierda; nos entendíamos bien y ellos dos marcaron muchos goles”. “Anderson tenía mucho gol y Oliver atacaba bien el espacio”, describió Sinval.