por @juanjo_ramos
Escribía en este mismo espacio la pasada semana que el regreso del fútbol profesional debe ser un objetivo y a corto plazo. La industria balompédica requiere ponerse en marcha para no seguir perdiendo dinero. El acuerdo alcanzado, con la mediación del Gobierno, entre la RFEF y LaLiga va en este sentido. AFE, en cambio, pasa por ser el elemento discordante. Me genera dudas su posición. Los jugadores quieren máxima seguridad, pero al mismo tiempo rechazan las concentraciones mientras dure la competición. Piden, por tanto, seguridad por un lado y flexibilidad en las medidas por el otro. Blanco y negro. Incoherencia pura.
Como incoherente me parece la postura de los clubes que, durante esta semana, han agitado el arbolito para arrimar el ascua a su sardina y verse beneficiado por el final de la temporada 19/20. Resulta que los campeones quieren ascender, los que están por debajo del cuarto puesto y por tanto fuera del ‘playoff’ quieren ampliar los clasificados para estas eliminatorias y, lo que es peor, hay propuestas hasta para ampliar la categoría.
La Segunda B, insostenible en la actualidad con 80 equipos, pasaría a ser de 98. Peor aún, hay quien defiende la creación de una categoría intermedia. La Segunda B Pro (el nombre ya se las trae) tendría dos grupos y dirimiría el ascenso al fútbol profesional desde la próxima campaña. ¿Alguien me quiere explicar cuál será el aliciente de los que se queden en el escalón inferior? Pasarían a estar a dos ascensos de la Liga Smartbank, como la Tercera hasta ahora, pero con gastos muy superiores.
El disparate es tal –termina pensando uno que el confinamiento pasa factura- que hay clubes que se plantean denunciar si su equipo es perjudicado por las decisiones que tomen LaLiga o la Federación.
Miren, apliquemos el sentido común. Si el protocolo de LaLiga no convence a los futbolistas profesionales, recogiendo separación en los entrenamientos, varios vestuarios, test diarios, concentración en un hotel y mil medidas de seguridad más, ¿cómo se va a garantizar la celebración de ‘playoff’ en grupos de Segunda B y Tercera? ¿Cuánto costaría? ¿Puede asumir el Tenisca, el Marino, el San Fernando o el Tamareceite algo así? ¿Acaso da igual porque son de categoría no profesional?
A día de hoy, y deseando que no fuera así, ver reanudarse competiciones más allá de la Primera y Segunda parece una utopía. Por más propuestas y cartas disparatadas que crucen la geografía nacional y la red en estas semanas.