Redacción Deporpress | El jugador sueco Kamal Mustafá, del IK Oddevold, ha superado su guerra personal con el virus. Y ha contado cómo fue esa lucha, en la que se temió por su vida.
Mustafá (28) juega en la Tercera División del país nórdico. Su ingreso en urgencias se produjo el 3 de abril. Y al llegar el equipo médico a su casa «lo único que recuerdo es una máscara facial que me coloqué y una capucha para no infectar a nadie. Empezaba mi infierno».
«Sólo recuerdo que, durante mi ingreso, quería arrancarme la piel porque tenía mucho calor. Los enfermeros me revisaban cada hora porque estaba muy enfermo», recuerda en un país donde su sistema de salud no se ha llegado a colapsar.
«Entré en pánico (…) Me dieron pastillas para dormir, pero no podía. Porque cada vez que cerraba los ojos dejaba de respirar. No sabía si debía hacerlo por la boca o por la nariz. Por eso no me atrevía a dormir. Así estuve durante tres días».
Mustafá se siente un afortunado por haber superado el trance y por el trato recibido en Suecia. «Lo han hecho todo por mí», reconoce ya a salvo.