Redacción Deporpress| El CD Tenerife siempre ha tenido una relación muy especial con el mercado argentino. De hecho, algunos de los mejores extranjeros que han defendido la camiseta blanquiazul en toda la historia (Fernando Redondo, Juan Antonio Pizzi, Óscar Dertycia, Ezequiel Castillo, Diego Latorre o Marcelo Ojeda por citar solo a algunos) provienen de ese país.
Pero también ha habido otros ilustres del balompié argentino que pudieron llegar hasta la isla y que, por unas razones o por otras, no acabaron haciéndolo y, de manera indirecta, también cambiaron la historia del club para bien. La cuenta de Twitter @golazosdeltete recuerda, de hecho, el relato de uno de esos fichajes frustrados, el de Jorge Nicolás ‘Pipa’ Higuaín, central de River Plate y padre de Gonzalo ‘Pipita’ Higuaín, al que Jorge ‘Indio’ Solari quiso reclutar en la recta final de la temporada 1991/92.
Higuaín contaba con 34 años por aquel entonces y figuraba en una nómina de futuribles junto a los también centrales Fernando ‘el Negro’ Gamboa y Sergio Vázquez, que habían formado parte del combinado albiceleste que conquistó la Copa América en el verano de 1991.
El veterano defensa era toda una institución en su país y había ganado el título de Liga con los franjirrojos, pero tanto el secretario técnico Santiago Llorente como Solari vieron posibilidades de que pudiese llegar cedido a la isla para integrarse en el Tenerife en los últimos 9 partidos de Liga. Tras avanzar en la operación durante varias semanas, los blanquiazules deciden abortarla finalmente al considerar que la edad de Higuaín es excesiva. El técnico, disgustado por la decisión del club, convoca al canterano Alexis Maldonado y le da la titularidad en El Sadar de Pamplona, donde se produce una dolorosa derrota ante Osasuna por 2-0 que deja a los blanquiazules al borde de la Promoción de descenso.
El presidente Javier Pérez se harta de los vaivenes tácticos y las decisiones de Solari y le obliga a dar el famoso «paso al costado» para embarcarse en la aventura de darle la responsabilidad de dirigir al Tenerife a Jorge Valdano, cuya experiencia como técnico se limitaba únicamente al equipo Juvenil del Real Madrid.
La negativa del club de contratar al padre del ‘Pipita’ Higuaín desencadenó el enfado de Solari, que decidió jugársela con un inexperto canterano en un partido de alta responsabilidad para demostrar a la directiva la necesidad de reforzar la zaga. Eso, a su vez, provocó su cese y la contratación de un nuevo entrenador que, en apenas ocho jornadas cambió para siempre la historia del Tenerife, al salvarlo del descenso y tras arrebatarle a ‘su’ Real Madrid la primera de las Ligas que se dejó en el Heliodoro. Había comenzado una nueva época, la del despegue blanquiazul.