Redacción Deporpress| Deporpress ofrece este miércoles la segunda entrega de la sección ‘Joyas blanquiazules’ que, en esta ocasión, coincide con el vigésimo tercer aniversario del partido de ida de las semifinales de la Copa de la UEFA entre el CD Tenerife y el Schalke 04.
Gracias a la colaboración de Golazosdeltete podrás disfrutar de las imágenes de ese histórico encuentro que, además, ha sido contado en primera persona por una leyenda de aquel equipo como César Gómez.
El periodista Óscar Herrera también se ha unido a la iniciativa a través de un vídeo (que podrás encontrar al final de este texto) en el que repasa sus recuerdos y relata algunas anécdotas del partido celebrado en el estadio Heliodoro Rodríguez López el 8 de abril de 1997, la noche en la que el Tenerife llegó más lejos que nunca.
RECUERDOS: «Fue un partido duro, como todos los de la Copa de la UEFA para nosotros en casa. Siempre lo pasábamos bastante mal. No conseguíamos sentenciar las eliminatorias, pero fuera de casa encontrábamos bastantes facilidades y las solíamos resolver. Contra el Schalke 04 seguramente fue la que mejor resultado sacamos en casa. Y, curiosamente fue la única eliminatoria en la que caímos”.
VIVAR DORADO Y OJEDA EXPULSADOS: “Siempre dije que en nuestra segunda participación en la UEFA teníamos a jugadores bastante expertos, que sabían a lo que se enfrentaban. Las cosas se pusieron así, quedaba intentar que no nos marcaran porque, si te marcan en casa, esos goles pesan bastante. Recuerdo un partido de mucho sufrimiento contra un gran equipo. De hecho, el Schalke 04 quedó luego campeón contra un gran Inter de Milán. Fue un partido muy disputado. Ellos físicamente eran muy fuertes y nos costó bastante. Tenían a Lehmann en la portería, Linke que fue defensa central internacional y jugó en el Bayern de Múnich. Estaba Wilmots, uno de los jugadores más importantes que nunca ha tenido Bélgica, Andreas Müller…eran jugadores de peso y fueron campeones, así que algo debían tener. Nos quedamos con nueve y ahí te tienes que multiplicar. Mis recuerdos son de intentar anticiparte, de ir al suelo, y de chocar contra aquellos jugadores que eran muy fuertes. Particularmente me tocó marcar a Wilmots en jugada y a Linke a balón parado (acabarían siendo los goleadores del 2-0 de la vuelta…con César Gómez en el banquillo sin jugar). Por arriba iban fenomenal y Linke nos marcó en un córner en la vuelta. Tenía casi que agarrarme a él. Expulsaron a Marcelo Ojeda y jugó Bengt Andersson, que era un portero con unas condiciones tremendas, pero que jugaba poco. Pero claro, Ojeda ha sido, sin duda alguna, el mejor portero que ha pasado por el Tenerife, al menos de los que yo haya visto».
UN TENERIFE DE CALIDAD.- «En aquella época teníamos un Tenerife con jugadores en el banquillo que podían ser titulares en cualquier otro equipo de Primera División. Había mucha calidad. Me acuerdo de Óliver Neuville porque nunca fue titular indiscutible con nosotros y luego fue campeón de Europa con Alemania siendo importante. La dimensión de aquel equipo fue realmente grande. Y Meho Kodro no jugó y tenía una gran categoría. Venía del FC Barcelona y antes de la Real Sociedad, era un jugadorazo. En momentos puntuales de la temporada, Jupp Heynckes tiró de las rotaciones, De hecho, creo que fue el primer entrenador en hacerlo y hoy es una costumbre. De la alineación de la ida a la de la vuelta hubo cinco o seis cambios. Era un equipo muy bien diseñado y con mucha calidad”.
MOMENTOS PREVIOS AL PARTIDO: “Heynckes no quería encajar gol. Buscaba un resultado corto para entrar en la vuelta con tensión, para no pensar que lo teníamos hecho. Y se dio el 1-0. Confiaba mucho en nuestros partidos fuera de casa. En casa habíamos ganado al Maccabi de Tel Aviv, pero luego el 2-4 de Feyenoord, un histórico que tenía entonces a Ronald Koeman y a Henrik Larsson en la delantera…y le hicimos cuatro goles en su campo. Contra el Lazio hicimos cinco goles porque teníamos una capacidad ofensiva importante. Casi siempre marcábamos fuera y por eso o quería que no encajáramos en ese partido en casa”.
DUREZA DE LA COPA DE LA UEFA: “Esas eliminatorias europeas son distintas, incluso a la Copa del Rey de España. Puedes llevar un resultado interesante y perderlo todo en la vuelta. Se daban circunstancias extrañas, que no ocurrían en otras competiciones. Ni con un 3-0 podías ir tranquilo porque te podían pasar por encima, ya que los rivales tenían jugadores de mucha calidad”.
EL 2-0 EN ALEMANIA: “Yo estaba tocado del tobillo para ese partido, lo tenía muy hinchado. Otras veces había jugado así también. En la mañana de ese partido, Heynckes viene a hablar conmigo y le digo que me duele pero que adelante, que estoy para jugar. Me dijo que no, que descansara. Que prefería eso para tener a todos los jugadores en perfectas condiciones para la final. Me acuerdo que le dije que, para eso, primero teníamos que pasar, pero es cierto que teníamos el convencimiento de que podíamos hacerlo. Desde entonces se me ha quedado en la cabeza lo que pudo ser. Era una oportunidad muy buena para jugar una final europea y eso no está al alcance de muchos jugadores. Disputamos bien ese partido. De hecho, si el equipo hubiera estado al completo creo que hubiéramos pasado. Había calidad sobre el campo, pero arriba nos faltó algo. Quizá apretar como habíamos hecho en otros partidos e irnos hacia arriba. Pero el ambiente en Gelsenkirchen era impresionante y ellos salieron muy motivados. Nos tocó estar más tiempo defendiendo que atacando. Son recuerdos muy bonitos. Ojalá y alguna vez se pudiera vivir algo parecido y que se superara, pero en aquella época fuimos todos muy felices”.