Redacción Deporpress| En una categoría tan igualada como la Segunda División es básico cuidar los detalles. Sobre todo porque, por muy pequeños que sean, son los que suelen decidir los partidos. El CD Tenerife fue el mismo equipo sólido, fuerte y competitivo de las últimas jornadas. El mismo que acaparó elogios y firmó una racha de seis jornadas consecutivas sin conocer la derrota. Pero quizá su mayor pecado fue justo ese. Salir a no perder. Conformarse con un resultado que le venía bien y pensar que el Real Oviedo, por las urgencias y por su dinámica negativa, iba a suicidarse él solo cuando tuviese que desprotegerse para ir a por el partido.
El plan es impecable. No encajar siempre te dará la oportunidad de desnivelar en cualquier acción aislada, ya sea por aprovechar un error del adversario o por una acción de talento blanquiazul colectiva o individual. Hasta ahora esa hoja de ruta había funcionado. Pero esta vez no fue así. Por culpa de varios detalles.
El primero es que el mejor Tenerife había aparecido jugando siempre con dos delanteros. Rubén Baraja lo hacía con la dupla Dani Gómez-Jorge Padilla hasta que llegó Joselu Moreno. La ausencia del delantero andaluz, al final, se notó demasiado. Sobre todo porque el propio técnico decidió traicionar una propuesta que funcionaba para hacerle hueco a Javi Muñoz en un 4-2-3-1 de escaso recorrido porque el balón, además, no estuvo casi nunca en la zona de influencia del centrocampista madrileño.
Habría que preguntarse si el movimiento táctico de Baraja es por desconfianza hacia Ramón Mierez o porque, simplemente, creyó que era la mejor manera de hincarle el diente al Oviedo. Aunque, viendo los escasos riesgos adoptados con 0-0, parece mucho más probable el primer supuesto.
Lo peor es que, cuando llegó el penalti por manos de Luis Pérez, ya no había argumentos, ni fuerzas, para rescatar el punto que todos habían dado por bueno durante todos los minutos anteriores. Lo peor es que la derrota corta una racha positiva justo en la jornada en la que todos los equipos implicados en la lucha por evitar el descenso sumaron algún punto (Racing, Extremadura, Lugo, Albacete y Deportivo). Lo peor, también, es que caer en el Carlos Tartiere supone perder el average particular contra el Oviedo.
La única lectura positiva que puede sacarse de esta derrota es que el Tenerife podrá volver a jugar con dos delanteros de garantías en el próximo partido contra la Ponferradina porque recupera el concurso de Joselu Moreno. Y eso, también, es un gran detalle.