Redacción Deporpress| Manolo Martínez fue uno de los héroes del último ascenso del CD Tenerife a Primera División. Llegó en el mercado invernal para apuntalar el proyecto con el que Casuco intentaba evitar la zozobra generada durante la etapa de Bernd Krauss en el banquillo. El 28 de enero de 2007, en el Heliodoro Rodríguez López y ante el Almería, comenzó a meterse a la afición blanquiazul en el bolsillo.
La temporada siguiente fue la de la llegada a la isla de José Luis Oltra, que comenzó a poner la semilla de aquel mítico equipo que, con Martínez, logró subir en aquella mítica tarde de Montilivi un curso más tarde. El futbolista de Bigastro jugó en la máxima categoría nada menos que 26 partidos con el Tenerife antes de enrolarse en las filas del Recreativo de Huelva y en las del Nástic de Tarragona, donde terminó colgando las botas con 36 años por culpa de las lesiones.
Ahora, con 39 años y tras haber formado parte del cuerpo técnico del club catalán hasta su descenso a Segunda División B, ha decidido hacerse empresario apostando por el negocio de la hostelería. De hecho, ha abierto las puertas de un restaurante llamado Besso en la localidad de Salou.
El Diari de Tarragona descubrió esta nueva faceta del ex jugador blanquiazul en su edición del pasado domingo, con la publicación de un reportaje en el que Martínez explica que la idea de impulsar un nuevo negocio era algo que el alicantino ya tenía en mente. Era consciente de que había vida más allá del fútbol y solo era cuestión de encontrar el momento adecuado para ello. «Me ha gustado siempre el mundo de la hostelería. Entre mi socio Juanpe, que es mi primo, y yo queríamos montar algo diferente en Salou que conjugase el deporte y la hostelería. Creo que hemos lo conseguido y estoy contento con mi nueva labor», aseguró.
Martínez resume su nueva vida en la hostelería confesando que «me siento un poco como en la película de Rocky Balboa, cuando está en el restaurante y les comienza a contar historias a sus clientes. Ahora vienen muchos aficionados del Nàstic y del fútbol en general a verme. Hago un poco de relaciones públicas, aunque si me tengo que meter en barra me meto porque la filosofía de equipo la he trasladado del fútbol».
Sin embargo, el alicantino tiene claro que el deporte profesional no es comparable. «Yo a la gente de la hostelería les digo que me tenían engañado. Me hablaban de que se trabaja mucho y era mucha responsabilidad, pero como el fútbol nada. Estar delante de 60.000 personas y que estén pendientes de ti, tener la responsabilidad de una ciudad y de un equipo, gestionar un vestuario…es mucho mayor la responsabilidad en el fútbol que en los negocios», expone.