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#Resumen2019 Un banquillo que quema

Redacción Deporpress | José Luis Oltra, Luis César Sampedro, Aritz López Garai, Sesé Rivero y Rubén Baraja. Cinco han sido los entrenadores que se han sentando en el banquillo del CD Tenerife en un 2019 convulso, sin continuidad en el cuerpo técnico y que explican el por qué de la mala clasificación al cierre del curso 18/19 y que este 19/20 mantenga al equipo en puestos de descenso al terminar el año natural.

Empezaba Oltra el año después de haber sustituido a su antecesor, Joseba Etxeberria, tras la quinta jornada de la campaña pasada, en una decisión que terminaría por costarle también el puesto a Alfonso Serrano, anterior director deportivo.

El mes de enero lo empezó el valenciano con victoria en el Heliodoro (2-1) contra el Elche, aunque resultaría un espejismo y en los siguientes nueve encuentros los blanquaizules solo serían capaces de derrotar al Osasuna, después de huna heroica remontada (3-2). La irregularidad, sobre todo como visitantes, hizo que los tinerfeños coquetearan seriamente con los puestos de descenso, aunque el Rayo Majadahonda mantenía siempre a flote a los insulares. Precisament ene la 34ª jornada un triunfo a domicilio frente a los madriñleños (1-3) resultaría clave en la posterior consecución de la permanencia. Esa fue la única victoria del Tenerife de Oltra a domicilio, y a pesar del triunfo en el derbi canario (2-1) a principios de mayo, el valenciano fue despedido por Víctor Moreno una semana más tarde, tras caer por dos goles a uno en Granada (que ascendería a Primera), en la 38ª jornada.

En una decisión que no todos entendieron, Moreno, que ya había contactado anteriormente con Luis César Sampedro para un posible relevo en el banquillo, confió al gallego el banquillo con el objetivo de afianzar la permanencia en las últimas cuatro jornadas. Llegó el nuevo míster con una premisa calara: «Ser prácticos» ya que no había tiempo. Moreno por su parte confiaba en el carácter motivador de su apuesta: «Es capaz de despertar la atención de sus jugadores«, decía durante su presentación.

El balance no fue negativo a pesar del feo estreno de Sampedro en el banquillo, con goleada encajada en Elche (3-0), que hacía presagiar lo peor. Pero fue entonces cuando el gallego escuchó a los pesos pesado del vestuario, especialmente al todavía lesionado Aitor Sanz, para dejarse aconsejar y lograr una bocanada de aire que se tradujo en un triunfo en el Heliodoro (2-1) contra el Real Oviedo que daba media permanencia al equipo.

Los resultados propiciaron que el Lugo- Tenerife de la siguiente semana fuera vital para ambos. Ayudados precisamente por el Real Oviedo, que empató en el Carlos Tartiere a tres goles contra un Rayo Majadahonda que llegó a ir ganando 1-3, a gallegos e insulares les valía el empate para firmar la permanencia de manera matemática. Y claro está, firmaron tablas sin golpearse, en un partido que en Deporpress titulamos: «El Oviedo salva al Tenerife».

El efímero paso de Sampedro por el banquillo abrió la puerta a un cambio, y a pesar de las ambiciosas pretensiones de Moreno para el banquillo, al final tuvo que optar por un perfil bajo dentro de la idea futbolística que quiere para el Tenerife. Aritz López Garai, con apenas un año de experiencia en el fútbol profesional sentado en el banquillo del Reus después de retirarse precisamente en el equipo catalán como jugador, trajo al vasco al Heliodoro. Como el director deportivo señaló, el preparador llegaba para aportar «aire fresco».

Una propuesta futbolística vistosa, de ataque, de las que gusta en la grada fue lo que quiso implementar desde el primer día un Garai al que los resultados en casa terminarían condenando. Sus buenos propósitos no se vieron refrendados en el terreno de juego, lastrado de manera incomprensible por las actuaciones en el Heliodoro. El fortín que siempre ha sido se convirtió en Isla del tesoro para unos rivales que puntuaban siempre. Salvo el Numancia en la primera jornada en casa, todos los rivales se llevaron botín en forma de puntos del Rodríguez López; algo que no se arregló ni con Sesé Rivero ni, de momento, con Rubén Baraja.

Garai borró de un plumazo el mal del Tenerife lejos de casa, pero su equipo era incapaz de sumar ante su afición, lo que terminó por condenarle, en líneas generales en una mala decisión para una sufrida afición que se sentía identificada con el modelo de juego. El ultimátum que fue el partido contra un líder lanzado Cádiz no lo pudo salvar, a pesar de que empató contra el conjunto de Álvaro Cervera al que pudo ganar.

Antes hubo momentos en que la decisión hubiera resultado más impopular, pero en sus 16 partidos al frente del equipo, se ganó al tinerfeñismo y al propio Moreno: «Mi confianza en Garai es aún mayor que el primer día», llegó a decir.

Esa misma noche del 17 de noviembre el club confirmó la destitución. Tres triunfos, seis empates y siete derrotas en 16 partidos fueron demasiado para aguantar por un ideal. Sesé Rivero, acompañado por Quique Medina y Ricardo León, fue la solución interina del Consejo, manteniendo en el cargo durante dos semanas a los provisionales, hasta la contratación de Rubén Baraja, el quinto técnico en sentarse en el banquillo insular en el año finalizado.

Lo cierto es que, a pesar de las críticas, Sesé debutó con un triunfo muy importante aunque en un partido gris, en El Molinón contra el Sporting, dando cierta tranquilidad al entorno y concediendo tiempo para encontrar al nuevo técnico. Sin embargo Sesé, en su estreno en el Heliodoro, tampoco fue capaz de dar con la tecla contra el poderoso Almería de Guti (1-3) y puso fin así a la interinidad, el 2 de diciembre, con el anuncio de la llegada de Baraja.

El pucelano admitió, en su presentación, que los números como local no eran «normales», aunque tampoco él ha podido celebrar por el momento un triunfo en el Heliodoro; quizá este sábado contra el Albacete. El exjugador de Atlético de Madrid y Valencia debutó en Málaga con derrota 2-0 tras otro mal partido de los blanquiazules. No arregló tampoco las cosas su debut en el Rodríguez López, con un insulso 0-0 ante el Alcorcón, y se ahogó el equipo en Riazor en la visita al colista Deportivo de La Coruña, tras el que el quinto preparador de los insulares en este 2019 admitió: «El reto es muy difícil».