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#Resumen2019 Iberostar Tenerife aprueba con nota alta el cambio de ciclo

Redacción Deporpress | El 2019 de Iberostar Tenerife podría definirse como un perfecto ejemplo de crecimiento ante las adversidades. Superar obstáculos durante el camino para mantenerse como uno de los modelos a seguir dentro del baloncesto canario y nacional. Con menos recursos, compite de tú a tú contra los gigantes de España y Europa, paseando el sentimiento aurinegro por diferentes rincones de la península y el extranjero.

Verano fue una estación movida. De cierta preocupación. Se cerraba el curso con buenos números: finalistas en la Final Four de la Basketball Champions League, donde solo el Virtus Bolonia (61-73) le separaba en Antwerp (Bélgica) de convertirse en bicampeón del certamen europeo; semifinalista copero en el WiZink Center, derribando a todo un coco en cuartos como Unicaja Málaga (88-78) y plantando cara hasta el final contra el campeón, Barça Lassa (86-92). Competir a tanto nivel llevó a puntuales momentos de desconexión en ACB que se cobraron el peor puesto desde el curso 2015/16: noveno puesto. Fuera de los playoffs por el título, pero conscientes de que se había firmado otra temporada de nivel altísimo, a la altura de escasos equipos con sus parecidos recursos económicos.

Pero llegó el cambio de ciclo. Tocaba pasar página. Empezar de cero con una nueva plantilla. La incertidumbre y el nerviosismo tomó protagonismo entre el entorno aurinegro. Éxodo absoluto de aquellos que habían contribuido en el crecimiento del CB Canarias: adiós a Nico Richotti, Javi Beirán, Ferrán Bassas o Rodrigo San Miguel. A ellos, se unían Petit Niang, Nico Brussino, Tim Abromaitis, Colton Iverson, Lucca Staiger, Janari Joesaar y Lucca Staiger. Reseto total, a excepción de Tomasz Gielo, quien se mantenía ante el exilio general como única excepción. Rearme desde cero donde Txus Vidorreta, Félix Hernández, Santiago Cacho y Aniano Cabrera no sucumbieron al nerviosismo. Ideas claras, meta definida y mucho trabajo.

Pronto, esa sensación de vacío se fue transformando en ilusiones renovadas. Marchaban unos ídolos, pero aterrizaban otros, dispuesto a ganarse el respeto de la afición canarista. Fichajes de renombre con Giorgio Shermadini y Marcelinho Huertas a la cabeza, reforzados por secundarios de auténtico lujo como Dani Díez, Santi Yusta, Sasu Salin o todo un experimentado en ACB como Kyle Singler. A todos ellos, la plantilla se completaba con nombres como Gabriel Lundberg, Fran Guerra, Álex Suárez y el acento tinerfeño de Álex López.

Una vez juntada las piezas, tocaba otro reto enormemente exigente: hacer equipo, crear automatismos y sincronizarse dentro de los esquemas de Vidorreta. Tarea nada fácil. Antes de tiempo, por desgracia, Pablo Aguilar tuvo que poner fin a su relación con los tinerfeños debido a una lesión que le obligaba a tomarse un respiro del baloncesto de élite para centrarse en su puesta a punto. Las primeras piedras encontraron pronto recompensa. Inicio con derrota frente a Bilbao Basket en el estreno del Santiago Martín, pero el asalto del Carpena frente a todo un Unicaja (80-88) era una demostración de intenciones: el Canarias tenía mucho que decir.

El juego no era del todo fluido, pero el Canarias estaba respondiendo en resultados. Porque crecer desde la victoria siempre es más fácil. Periodos de irregularidad en el juego, pero máxima eficiencia al final de los 40 minutos con marcadores positivos. Todo iba rodado. A ello, ha resultado fundamental el enorme rendimiento de Shermadini, el jugador más decisivo hasta la fecha en ACB junto a Mirotic, además de la conexión especial con un Marcelinho Huertas que da mucha circulación de balón en los esquemas aurinegros. Todo ello, respaldado de otros valores que cotizan al alza como Díez, Yusta o Salin.

Ni siquiera la desaparición del mapa de la dupla norteamericana –Darion Atkins y Kyle Singler- ha supuesto un problema para encontrar la receta continuista hacia el éxito. De recambios, han llegado valores como Konate o un jugador con pasado en la Isla, con cariño recíproco: Bogris.

Una reconciliación en tiempo récord que aúpa a los aurinegros hacia un destino donde no se renuncia a nada. Ritmo de crucero en Champions, con el mejor balance general y liderando su grupo (8/1). Y en la competición doméstica, con pleno de garantías complementados junto a picos de rendimiento álgidos como los vistos ante Morabanc Andorra o Herbalife Gran Canaria. Cuarto puesto con un balance de 9/6, con buena marcha para rubricar su cuarta presencia consecutiva en Copa del Rey. 2019 llega a su fin, pero 2020 espera con las máximas ilusiones. El corazón aurinegro sigue latiendo a un ritmo sobresaliente.