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Se ahoga en Riazor

Aleix Valero | El CD Tenerife sigue hundiéndose hacia el pozo de la Segunda División B y sumó este viernes su 13ª jornada en la que solo ha ganado un partido. Los de Rubén Baraja cayeron en el campo del colista, Deportivo de La Coruña (2-1), en un final trágico, como el del Titanic, después de haber conseguido lo que parecía imposible: Empatar en el 89 gracias al VAR.

Los blanquiazules celebraban el consuelo de irse al menos con un punto y evitar la debacle, pero de nuevo un error individual permitió que un rival, hoy Nolaskoain (en la primera parte Christian Santos y ya habiendno perdido la cuenta de cuántos en toda la primera vuelta), rematara muy solo un saque de esquina en el último suspiro del encuentro (95’). El Tenerife sigue empeñado en resucitar rivales a punto de morir e ingresar en su nombre en la UCI de la segunda División ¡El Dépor no ganaba desde la primera jornada!

Aunque mereció sumar al menos un punto por reparto de méritos, lo que mancharon los jugadores durante los primeros 45 minutos fue el escudo de una entidad casi centenaria, y que demostró estar diluyéndose de manera peligrosa hacia el pozo de la Segunda División B. De pena la primera parte de los de Rubén Baraja, que parecían ajenos a la trascendencia del partido, o incluso peor, sin argumentos deportivos ante un colista que demostró saber lo que había en juego. Uno se pregunta si con Guardiola o Mourinho (para que ninguna acera se sienta discriminada) en el banquillo esta plantilla sería capaz de más, pero en caliente nada más terminar esta puesta en escena, se nos antoja que sería imposible incluso para ellos.

Todo cambió, menos mal, en la segunda, que fue de dominio tinerfeñista y que dispuso de tres calaras oportunidades, incluyendo un larguero, antes de que Vicandi Garrido señalara un penalti a un minuto del final que transformó con rabia Suso, pero ni esa alegría o consuelo nos podemos dar.

Tras una previa marcada por la incertidumbre de si se jugaría o no el partido debido a las fuertes lluvias caídas sobre La Coruña, el trío arbitral tomó la determinación de que Riazor, sin estar perfecto ni mucho menos, era apto para acoger el partido. El Dépor quiso aplazar el partido, trascendental ahora mismo en la lucha por la permanencia, y aprovechar al máximo el tiempo del mercado de invierno para reestructurarse a todos los niveles, tras la inyección de capital de Abanca. Los gallegos serán seguramente un equipo muy poderoso en la segunda vuelta, por lo que al Tenerife, además de por el viaje, le alivió que finalmente se jugara, aunque visto lo visto…

Las intenciones de Baraja fueron claras en su primera jornada sin Borja Lasso. Optó por equilibrar al equipo con Luis Milla, por delante de Aitor Sanz y Javi Alonso, prescindiendo de la figura de un jugador talentoso en la mediapunta por la de un trabajador y futbolista box to box. Eso sí, el tridente de ataque Malbasic, Naranjo, Bermejo, prometía, en un once donde de nuevo quedó demostrado que el Tenerife no tiene laterales izquierdos: Isma López y Mazán ni se vistieron de corto y el central Álex Muñoz volvió a reconvertirse. Si por Víctor Moreno y Baraja fuera, los dos laterales estarían ya fuera del equipo.

Con el terreno de juego embarrado en algunas zonas, la apuesta por el virtuosismo era un suicidio, y el inicio del partido se convirtió en una búsqueda constante de espacios mediante pases por alto para salvar líneas, pero con cero efectividad.

No tardó mucho en golpear de nuevo el VAR en contra del Tenerife ¡Otra vez! Castigó Vicandi Garrido con penalti una mano claramente involuntaria y sobre la línea de Aitor Sanz al tratar de despejar un balón. El excesivo castigo (ya uno no sabe si acertado criterio o no, porque cada semana el ‘Protocolo’ es distinto) lo corrigió Ortolá deteniendo la pena máxima lanzada por Aketxe, pero estalló el tinerfeñismo cuando de nuevo Arcediano Monescillo pidió tiempo para revisar si el guardameta había adelantado su posición. Esta vez las imágenes favorecieron a los insulares, puesto que el portero no lo había hecho, y por lo tanto fue una parada legal.

Pedía calma Luis Milla, adivinando que su equipo había salido excesivamente nervioso al campo, y no se equivocó. De nuevo los errores individuales, hasta dos en la misma jugada, condenaron a los insulares. No supo parar Javi Alonso un avance local y Koné, muy móvil en el inicio, centró al segundo palo donde Christian Santos remató solo abandonado en la marca por Carlos Ruiz, para cabecear en plancha y superar, ahora sí, a Ortolá (1-0, 20’).

Otra estocada mortal para un Tenerife perdido, que hacía más aguas que las caídas sobre Galicia, y lo peor, nulo de intensidad. En la previa del encuentro decía Baraja que debían igualar en eso al Deportivo, pero a sus jugadores parecía haberles entrado por un oído y salido por el otro, mientras Nahuel Leiva ‘desconectaba’ subido a un avión para empezar a disfrutar de sus vacaciones antes que sus compañeros (sin importarle compartirlo en sus redes sociales), que intentaban salvaguardar el honor de un equipo que caía en el barro y en barrena.

Aketxe, vasco, se movía como pez en el agua en estas condiciones, mostrando su categoría aún en un campo más propio para pastar que para jugar, mientras que Naranjo y Bermejo se resbalaban, literalmente, cada vez que intentaban un disparo a portería en las aproximaciones visitantes (siendo generosos llamándolas así), en la primera media hora. Así murió una primera parte esperpéntica del Tenerife, pero Baraja, que podría haber hecho los tres cambios sin torcérsele el gesto al descanso, y hubiera querido cambiar a los 11 si le dejan, se decidió solo por sentar a Naranjo, irrelevante en el partido y al que se le acabaron los argumentos para reclamar más protagonismo. Dani Gómez ‘tenía que arreglar el desaguisado’.

Aunque ni mucho menos el cambio revolucionó al equipo, la intensidad sí parecía igualarse. Estaba claro que con muy poquito, la mejoría era inevitable, ¿pero suficiente? Los errores en entregas fáciles se convertían en pérdidas de balón antes de llegar a tres cuartos de campo, donde de verdad se podría empezar a pensar en ‘el último pase’, pero los tinerfeños se quedaban siempre a las puertas.

Tuvo que ser Milla el que jugando por libre, enhebrara la primera oportunidad para el Tenerife, quedando un balón suelto en el área que cazó Malbasic, pero su zurdazo a la escuadra lo desbarató a córner Dani Giménez (57’), evitando el empate.

Baraja removió al equipo por fin con un segundo cambio para provocar algo, más allá del hombre por hombre. Dio entrada a Elliot (61’) en lugar de Javi Alonso, retrasando a Milla al doble pivote y que el canterano se ubicara por la izquierda y Bermejo en la media punta. Lo curioso del cambio es que da la impresión, y no se sabe muy bien el por qué, Elliot está incluso por delante de Suso, espectador de lujo del encuentro desde el banquillo, hasta que salió para casi salvar a su querido equipo. En el otro lado Sampedro ‘ayudó’ a los insulares retirando a Koné, auténtica pesadilla en la primera parte; por fortuna en esta segunda el campo se había inclinado en favor de los visitantes.

Elliot, con picardía, se llevó un balón dentro del área deportivista, pero su remate escorado (68’) lo desvió de nuevo a córner el cancerbero local, en el segundo intento de los de pistacho. Merecía ya el empate el Tenerife, pero a la tercera tampoco fue la vencida, y aunque Dani Gómez superó al portero gallego, el travesaño impidió que su remate de cabeza en plancha nivelara el duelo (73’), en una acción casi idéntica al del gol de Santos.

Los deportivistas eran un flan, pero los de Baraja no sacaban provecho. Suso (76’) agotó los cambios reemplazando a Malbasic para refrescar el extremo derecho tras el gris (muy oscuro) partido del serbio.

Reforzó el centro del campo Sampedro para tratar de cerrar las vías de agua con Bergantiños en lugar de Mollejo (82’) y jugar con tres en el medio. No le funcionó y en una genialidad de Bermejo, con un regate amagando a Lampropoulos, forzó al griego a estirar el brazo (85’). Tras un par de minuto de suspense Arcediano Monecillo (el del VAR) le pasó la pelota, como debía ser, a Vicandi Garrido que volvió a señalar el punto de penalti. Si el de Aitor Sanz lo fue, este 100 veces más.

No erró Suso desde los 11 metros para hacer justicia (1-1, 89’) en el marcador, pero en un final de guion de terror, los tres puntos se quedarían en casa. Nolaskoain, suelto por Álex Muñoz en la marca, cabeceó un saque de esquina que llevó la euforia a Riazor (2-1, 90+5’), que celebró un triunfo más de cuatro meses más tarde, después de que lo hicieran el pasado 18 de agosto.

FICHA TÉCNICA

Deportivo de La Coruña (2): Dani Giménez; Eneko Bóveda, Montero, Lampropoulos, Salva Ruiz (Luis Ruiz, 71’); Nolaskoain, Vicente Gómez; Mollejo (Álex Bergantiños, 82’), Aketxe, Koné (Jovanovic, 65’); Christian Santos.

Entrenador: Luis César Sampedro.

CD Tenerife (1): Ortolá; Luis Pérez, Carlos Ruiz, Alberto, Álex Muñoz; Aitor Sanz, Javi Alonso (Elliot, 61’); Malbasic (Suso, 76’), Milla, Bermejo; Naranjo (Dani Gómez, 46’).

Entrenador: Rubén Baraja.

Goles: 1-0 (20’) Christian Santos cabecea en plancha un pase desde la derecha. 1-1 (89’) Suso, de penalti. 2-1 (90+5’) Nolaskoain remata de cabeza un córner.

Árbitro: Iñaki Vicandi Garrido (comité vasco). Asistido en las bandas por Vaquero Agama y Pérez de Colosia Alonso. Árbitro de VAR: Arcediano Monescillo. Amonestó a los  locales Christian Santos (41’), Lampropoulos (61’), Vicente Gómez (81’) y Montero (90+2’); y al visitants Luis Pérez (73’).

Incidencias: Partido correspondiente a la 21ª jornada, disputado en Riazor, La Coruña. El CD Tenerife vistió con su indumentaria pistacho. El Deportivo lo hizo con pantalón azul y camiseta a rayas blancas y azules.