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El caos

Por @juanjo_ramos

La decisión de prescindir de Aritz López Garai y, sobre todo, la gestión posterior han abierto en canal al CD Tenerife. Después de aquel empate ante el líder en el que los blanquiazules cometieron los mismos pecados que hasta entonces, Miguel Concepción decidió cumplir lo que había prometido y destituyó al técnico. Se encontró entonces sin sustituto, desautorizó a Víctor Moreno pero lo dejó en su puesto, eligió un interino retrasando dos jornadas la incorporación de un nuevo entrenador, permitió al director deportivo comparecer en la rueda de prensa de presentación de Rubén Baraja y dar una grotesca versión de los hechos. Una cadena de errores coronados por un silencio institucional de 17 días durante el que estalló el entorno.

Sí, se ha hecho casi todo mal en estas semanas. Negarlo sería de necios. Tanto como pensar que todo es un desastre en el club. Curiosamente lo menos discutible es la decisión de relevar a López Garai porque los resultados no le acompañaban y la búsqueda de soluciones había chocado contra un muro: el de la inconveniencia de mantener su ideario con una plantilla insuficiente para el intercambio de golpes y la alegría defensiva.

Pero que se haya abierto tamaña crisis por un cambio de entrenador revela el mal manejo de la situación, así como la volatilidad del entorno blanquiazul. De esto último ya se encargan los de siempre. Tampoco suma la existencia de una alternativa con escasas, por no decir nulas, posibilidades de éxito, una falsa esperanza. ¿En qué ha beneficiado al Tenerife su irrupción?

Siempre es saludable que a una SAD lleguen aires nuevos, pero la mera discusión de esta posibilidad debería estar basada en opciones reales y no en una campaña del «cuanto peor, mejor» que solo perjudica. No, el candidato no tiene culpa alguna de los errores de Alberto, la falta de cintura de López Garai o la indescifrable estrategia de Moreno para fichar. Todo eso es responsabilidad de Concepción. Pero sumar tampoco suma. Menos aún si su inversor, el del asedio o el asalto, habla con un desconocimiento del club que asusta.

La situación del CD Tenerife exige una reflexión por parte del consejo de administración. Urge tomar decisiones. La primera debe ser si se confía o no en el desautorizado Víctor Moreno. ¿Va a hacer los fichajes de invierno el hombre que trajo a Mazan, Isma López, Coniglio o Shashoua? ¿El que firmó a Mauro dos Santos por un dineral y lo quiso echar cinco meses después? ¿El que venía para arreglar los déficits estructurales de una plantilla que sigue igual (cometiendo errores defensivos y sin gol)? Si no es así, ¿quién los hará? Que empiecen por ahí y no paren. Hay mucho que hacer.