Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | No ha sido un verano fácil para Braulio de León, pero la vida siempre presenta nuevas oportunidades. La primera disyuntina se planteaba con su futuro como empleado del CD Tenerife. Tocaba decidir, y Braulio apostó por su corazón; su sueño: estar cerca de los banquillos. El veterano técnico se negaba a una reubicación dentro del organigrama blanquiazul después de varias temporadas como segundo entrenador del filial blanquiazul. Se abrían nuevas puertas, con una primera parada en el Añaza. Pero motivos personales, en concordancia con su equipo de trabajo, motivaban su marcha como máximo responsable técnico del cuadro en Preferente. Con una campaña que parecía perdida, Braulio recibía una llamada de rescate: Adonay Martín. Un regreso a la Tercera División bajo las filas del Atlético Unión Güímar, quien no ha firmado el arranque deseado en la categoría. Pero hay tiempo, predisposición e ilusión para remontar la situación.
Dani Cerdeña: Recién aterrizado en el AU Güímar. ¿Cómo ha sido esa primera toma de contacto?
Braulio de León: Ha sido positiva, a pesar de que el inicio de liga no haya sido el deseado. Todos me han recibido de una manera bastante cálida, con los brazos abiertos. Llevo dos semanas, pero parece que llevo mucho más tiempo dentro de este club por esa buena acogida.
DC: ¿Cuál es el origen de dicho interés?
BL: Una vez dimito en el Añaza, me sorprendo un poco porque surge el interés en un intervalo de dos-tres días tanto de un club de Preferente como de uno femenino. El jueves de esa misma semana, me llama Adonay: el primer entrenador del Güímar. Me dice que quiere hacerme una propuesta para mi incorporación. Quedo con él y lo que me comenta es interesante, regresando a Tercera dentro de una entidad que viene haciéndolo bien durante las campañas previas. Resolvimos unos pequeños flecos con el Comité de Entrenadores y el Añaza, quienes se portaron estupendamente, para resolver positivamente esa gestión. El entendimiento fue fácil y mi incorporación inmediata.
DC: ¿Es su primera aventura junto a Adonay?
BL: Sí. Nos hemos enfrentado como rivales en la categoría de Preferente y en Tercera División, pero nunca habíamos compartido vestuario. Agradezco que se haya acordado de mí, pues iba a quedarme sin entrenar lo que resta de temporada. Es una nueva experiencia en una categoría enormemente atractiva.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Agradezco a Adonay que se haya acordado de mí. Iba a quedarme sin entrenar esta temporada».[/quote]
DC: Llega en un momento frágil: penúltimo clasificado. ¿Cómo se sale adelante cuando las dinámicas hacen mella en la confianza?
BL: Teniendo mucha tranquilidad. El equipo trabaja fabulosamente. No tengo problemas en las sesiones de entrenamiento en cuanto a actitud. Pero sí es verdad que, cuando toca competir, los conceptos no terminan de verse reflejados como Adonay desea. Te ves penúltimo en estas diez primeras jornadas, lo cual es complicado. Pero confío en el trabajo de todos, además de en jugadores veteranos como Josué, Rayco o Natael, quienes echarán una mano al resto del grupo debido a su enorme experiencia en el fútbol regional. Confiamos en que llegará esa racha que nos saque de esta situación.
DC: ¿Qué motiva su salida del Añaza?
BL: Fue una decisión meditada entre el segundo entrenador, Navarro; el delegado, Iván; y yo. De índole conjunta, pero nada que ver con el interés posterior del AU Güímar, además de las otras dos ofertas de Preferente y el fútbol femenino.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»Como decía Bilardo: no hay mayor desigualdad que tratar a todos por igual».[/quote]
DC: La psicología deportiva ha llegado para quedarse. ¿Es tan importante como el trabajo técnico-táctico dentro del verde?
BL: Es bastante importante. El aspecto técnico-táctico-físico es bastante igualado y profesionalizado, pero el aspecto psicológico sigue creciendo. En mi etapa en el CD Tenerife, lo viví a través de figuras como Rubén o Juan Ramón. Son elementos a tener en cuenta para saber qué tecla tocar con cada jugador. Como decía Bilardo, no hay mayor desigualdad que tratar a todos los jugadores por igual. Debes saber cómo actuar con cada persona para que se active y esté concentrado, afrontando los problemas con éxito.
DC: Su salida del Tenerife ‘B’ sorprendió a propios y extraños. Declinó reubicarse dentro del organigrama blanquiazul. ¿Le sorprendió la decisión de la entidad?
BL: No oculto mi sorpresa. Sí es verdad que uno lo ve de otra manera con el paso de los meses, pero pienso que hice una buena labor, no solo en tema de resultados, sino con el desempeño del que creo que tanto Mazinho como De Diego estuvieron satisfechos, pues así me lo comunicaban. Ayudé en el día a día en esa comunicación con los jugadores, fisios, delegados… No puedo guardar ninguna mala palabra hacia nadie. Guardé amistades como la de Toño (delegado), con quien me une un tremendo cariño. Me sorprendió esa reubicación en otro lado. Pero como comuniqué en su momento al director de la base (Sesé Rivero), el puesto que me ofrecía no me llenaba. A mí me gusta estar a pie de campo, sea como primer o segundo entrenador. Son decisiones que toca afrontar. Y he tenido la fortuna de seguir mi camino en el Añaza y el AU Güímar.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»] «Me sorprendió que me dijesen que no reunía el perfil para ser segundo técnico del Tenerife B».[/quote]
DC: ¿Le esgrimieron los motivos reales?
BL: No. A mí, el director deportivo de la base me reúne en el despacho de las oficinas del club para decirme que, después de tres años, consideraba que no reunía el perfil de segundo técnico en el Tenerife ‘B’. Me sorprendió, pues si no tuviese ese perfil, quizás no deberían haber esperado tres temporadas. Hice la labor de analista táctico, segundo entrenador… además de otras labores en el día a día que no fueron bien entendidas. Pero llevo 22 años entrenando y el fútbol no se acaba en el Tenerife. Soy accionista, aficionado y un asiduo al Estadio porque lo he sentido desde pequeño, pero si no se puede estar entrenando allí, toca buscar oportunidades en otros sitios.
DC: ¿Con qué se queda de su paso como blanquiazul?
BL: Con lo aprendido a nivel de entrenadores, tanto con Mazinho como con De Diego. Me he formado muchísimo en mi faceta de entrenador. La relación con los jugadores fue bastante positiva, sabiendo tratar con futbolistas que alternan con un equipo profesional. Además, en lo más personal, me llevo el cariño y respeto de muchos empleados del club: Avelino y Ruymán de mantenimiento, Cristo como utillero, Carmen Nieves en secretaría, Toño como delegado… Siempre hay cosas positivas.
DC: Ser entrenador conlleva muchos sacrificios. ¿Cómo es la rutina diaria y semanal para Braulio?
BL: Cuento con dos trabajos, pues en uno empiezo a las 09.00 y continúo en otro desde las 14.30 horas. Estoy prácticamente todo el día en faena. Pero uno piensa en el fútbol casi desde que se levanta hasta que se acuesta. Veo mucha información en redes sociales, partidos en la tele, asisto al Estadio, analizo a rivales, veo fútbol regional de otras categorías… Forma parte de tu vida. Todo ello provoca que sacrifiques horas que podrías dedicar a la familia. Pero cuando a uno le gusta y lo lleva haciendo tanto tiempo, esa rutina se hace de manera automática. No conlleva ningún tipo de esfuerzo.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»El fútbol es mi modo de vida. Es una profesión que me llena muchísimo».[/quote]
DC: ¿Logra organizarse para compaginar trabajo con familia?
BL: Sí, pero es difícil. Muchas veces, me llaman amigos para compartir momentos juntos, ya que sucede que nos vemos poco. Pero les digo que, con ese escaso tiempo que me queda, trato de aprovecharlo con mi familia: llevar a mi hijo al colegio, hablar un ratito por teléfono con él… Terminas aprovechando los días de descanso del equipo, o los sábados por la mañana, ya que el Güímar no está entrenando esos días. Intentas dedicarles el máximo tiempo a tu hijo y tu mujer. Esos ratos libres deben ser para ellos. Entienden que es mi ilusión y, si no lo hiciera, probablemente estaría triste y con otros ánimos.
DC: ¿Qué es lo que le apasiona de este deporte?
BL: No sabría decir exactamente. Llevo tanto tiempo en ello… Empecé sin título de entrenador sobre los 15-16 años, entrenando a mis compañeros en competiciones escolares de fútbol sala. Luego, vinieron las categorías de Benjamines, Alevines… Me fui metiendo cada vez más, sacándome mis títulos de entrenador. Es una profesión que me llena muchísimo. Te sientas delante del ordenador para preparar las sesiones; ir a un campo de fútbol donde ves compañeros, jugadores o viejos amigos. No puede explicarse con palabras. Es como si te faltase algo cuando no lo vives, como en ese intervalo de verano, donde parece que no te sientes completo. Es una pasión muy grande. Unos tienen otros hobbies como las murgas o los coches. Pero para mí es el fútbol. Mi modo de vida que se plasma día a día.
DC: ¿Qué aprendizajes diría que le han enriquecido como persona a través del fútbol?
BL: Trabajar con entrenadores como Martín Marrero, ‘Tigre’ Barrios o Antonio González me ha enriquecido tanto a nivel humano como profesional. He tenido otros compañeros enormes como Idafe, quien trabaja para la Federación Inglesa desde hace muchísimos años; Javi Rabanal, actualmente como director metodológico del Willem II; y también he aprendido mucho de entrenadores que me han acompañado en diferentes equipos: Junior, Santi y Antonio. Son personas de las que he aprendido mucho. Los cursos de entrenadores y la formación han sido importantes, pero la relación con estas personas me ha ayudado bastante.