Por Chus de León
Quiero expresar con el título de mi columna cinco deseos para la semana que viene.
Sentido del juego
Es mi deseo que el C.D. Tenerife aprenda a saber cambiar la barbaridad de minutos de posesión absurda con toqueteo estéril en zona de nadie por juego con criterio en zonas de peligro. El balón hay que tenerlo donde hay que tenerlo y no en sitios donde no aporta nada. Que Garai aprenda a llevarlo ahí, y que los nuestros empiecen a hacer cosas de valor con él.
Balones aéreos
En segundo lugar, me pido que los jugadores del Tenerife cuando vean un balón que viene a más de 20 metros de distancia aprendan a saber cambiar el estrabismo de su mirada, la bizcorniada de turno, y el esperpento de despiste (Sipcic de mi alma vaya balón aéreo te comes en Vallecas…) por nitidez de vista, capacidad de reacción y velocidad de respuesta para poner la cabecita en su sitio.
La lamentable dinámica
Ni que decir tiene que de tercero me pido saber cambiar la lamentable dinámica que lleva este equipo tiquitaquero guardiolista de tres al cuarto donde toca más la pelota Ortolá con el pie que un delantero (cualquiera) que le dé a nuestro señor entrenador a bien alinear.
Saber cambiar…. Jugadores
El cuarto deseo es más básico si cabe… es simplemente que nuestro entrenador aprenda de una vez a saber cambiar. Quiero decir… aprender a hacer un cambio en un encuentro. Ni en uno solo de los once partidos disputados ha hecho López Garai una sustitución que haya mejorado en algo lo que se ve en el campo hasta el momento de la sustitución. Ni un cambio de tendencia en los partidos… ni un cambio de rendimiento individual positivo en una parcela. Parece negado nuestro míster a la hora de tomar decisiones, y eso que tiene un ejército de gente con pinta de saber mucho de fútbol con muchos pinganillos y pizarras asesorándose al lado.
Mentiras por gente juiciosa
Esta semana se ha podido leer y escuchar de todo por ahí, desde que en el Tenerife nunca ha habido empresarios que avalaran dinero… (qué bien se come en La Ermita), que Concepción y los suyos quieren más acciones para luego vender el Tenerife… (los de siempre que no compran una acción ni una entrada ni regalada), Que Pedri esto y lo otro… (me aburro), Que Iván Ania era un antitinerfeñista que no dejó hacer a los adalides del tinerfeñismo su milagro de panes y peces… (y que sumaron 20 millones a la deuda…) que Chilunda jugó ocho partidos seguidos en el Tenerife y Borja Llarena no… (¡Vivan los reyes magos!), perlitas de oro. Mi quinto deseo es que toda la mierda que se lee y escucha en la puñetera basura que los miserables de siempre fabrican a diario de nuestro estercolero de entorno de canariones infiltrados (leer y escuchar cosas del Tenerife es de auténticos valientes), encuentre entre lectores y oyentes a gente juiciosa y rigurosa que tengan el don de saber cambiar mentiras y porquería por risas mezcla de ridículo espantoso-vergüenza ajena y capacidad de filtrar.
Esperemos que el míster sepa cambiar… porque de lo contrario hay otros que saben cambiar entrenadores. Y no queda mucho para que pase.