Redacción Deporpress | El panorama se nubla para el Tenerife. Ni jugando fuera. Ni poniéndose por delante. Ni con la equipación de color pistacho, para aquellos supersticiosos. Los blanquiazules se están acostumbrando a perder cada combate. Independientemente de la propuesta del rival. Salga a morder o a defenderse, el KO se está cebando con los intereses de los tinerfeños.
No empezó mal la película. Se defendió bien el cuadro de Garai para asestar un golpe en el primer zarpazo. Un tiro entre los tres palos, un gol. En otra jugada coral como hemos visto en Lugo o Albacete, pero esta vez con Vallecas como escenario. Y con Milla de protagonista –partido notable, por cierto-. Pero el Tenerife se empequeñece como un globo de aire. Cuando lo pinchas, se desinfla o explota. Dos morteros aéreos personificados por Catena y Saveljich sacaron a la luz las enormes carencias defensivas de este Tenerife, donde el míster blanquiazul no encuentra la receta del éxito para el engranaje en la retaguardia.
Pero lo que es peor: se está quedando sin ideas. Un equipo insípido con el balón, donde parece que empieza a alejarse cada vez más de la idea de Garai, quedándose en una tierra de nadie que no favorece al devenir de la maquina tinerfeña. Sin Borja Lasso, la creatividad ofensiva brilla por su ausencia, más allá de los intentos de Luis Milla. Apenas se probó entre los tres palos a un portero que daba el testigo a su guardameta canterano. Capítulo aparte el encuentro gris de ciertos futbolistas, algunos de forma reincidente. A otros, se les acaban las balas en la recámara. Porque el Tenerife presionó bien, pero cuando recuperaba, era incapaz de romper el cerrojo de un Rayo que tiene a exponerse demasiado. Ni por bandas, ni por el medio, ni en la estrategia o desde la media distancia. Nada de nada.
La puesta en escena es atractiva, pero puede caerse como un castillo de naipes si los resultados no llegan. Y la cita en el Heliodoro contra el Racing ya se ve como algo más que un partido, pese a que estemos aún en el primer capítulo de los cuatro que dura este campeonato liguero. Pero los fantasmas de los últimos años merodean en la cabeza de todos.
Necesita nuevos planes Garai. No solo el A. Porque el equipo empieza a fallar tanto contra equipos que repliegan –Fuenlabrada y Oviedo- como en aquellos duelos donde el rival es valiente y propone para jugar a tumba abierta –Rayo y Extremadura-.