Por @martintravieso
El CD Tenerife del pasado fin de semana no es el Tenerife de Aritz López Garai. Me recordó al desastroso equipo de la temporada pasada. Contra el Oviedo y contra el Extremadura, los blanquiazules se han alejado, de manera preocupante, de su idea primigenia.
Es como si este equipo hubiese dejado su esencia en el Anxo Carro de Lugo, o como si hubiera un Tenerife para casa y otro para los partidos como visitante. Excesivamente fallón atrás, sin ideas con el balón en los pies y arriba sin gol. Es decir, una copia del Tenerife 2018/2019.
A esto se añade que hay jugadores que no están para ser titulares, como Naranjo o Nahuel. Especialmente extraño es el caso del primero. Hace no mucho, López Garai dijo en público que el andaluz tenía que subir el nivel para jugar. Pues se ve que lo subió de una semana para otra, porque ayer pasó de la grada a la titularidad directamente. Difícil de entender. Y si el técnico quiere recuperar al jugador, esa no es la mejor manera de hacerlo. Sumarlo poco a poco parece mejor idea que arrojarlo a los leones directamente.
El clima prebélico que se empieza a respirar en el Heliodoro es otro síntoma que recuerda a lo que, por desgracia, vivimos durante el pasado ejercicio. Ayer López Garai se ganó unos cuantos reproches desde la grada y las redes sociales son un hervidero. Con todo esto, a los blanquiazules se les está haciendo muy grande el Heliodoro. Casi es mejor abonarse para ver sus partidos fuera, que sufrir en casa.