Redacción Deporpress | Los fantasmas fuera del Heliodoro dicen adiós. Otro golpe de autoridad en clave blanquiazul a domicilio. Los tinerfeños dieron una lección de fútbol de toque y profundidad en el Anxo Carro para firmar otra goleada. Esta vez, la víctima fue el Lugo (1-4).
Los gallegos sufrieron el martillo pilón de los de Garai. Un duelo donde el VAR también fue decisivo, esta vez cayendo en favor de los intereses blanquiazul. Tercera cita consecutiva sumando fuera de casa: 7 de 9. Y es que los insulares firmaron grandes minutos, a excepción del último cuarto de hora de la primera mitad. Los justicieros de cara a gol, Malbasic y Bermejo, donde ambos se fueron con sendos dobletes.
Los tinerfeños siguen creciendo –y creyendo- en esta idea. Un estilo que necesita matices, especialmente con las desconexiones en el apartado defensivo que pudieron dar vida a un Lugo que parecía muerto. Pero que gana enteros con balón y por fin deja atrás los problemas del gol. El técnico vasco apostó por una pequeña revolución en el once. Otra vez sin Milla, pero esta vez por decisión técnica. Y se vivió una segunda parte de lo vivido en el Carlos Belmonte, con nuevo final feliz.
Los primeros minutos invitaron a un diálogo mediante la posesión del balón. Dos estilos cercanos que luchaban por el dominio de la batalla mediante el argumento esférico. Pero el Tenerife se fue animando más que su rival, comiéndole terreno. Y entonces tocó ponerle el turbo. Primero avisaba Bermejo en el primer minuto, pero fue a los diez minutos cuando probó suerte desde fuera del área, con máxima recompensa, y la inestimable ayuda de Varo bajo palos (10′).
El gol sentó como una losa a los de Eloy Jiménez. Los blanquiazules repetían sensaciones parecidas a las vividas semanas atrás en el Carlos Belmonte. Y en una jugada coral, Álex Muñoz se disfrazaba de Beckenbauer para conducir desde atrás e ir triangulado hasta área contraria, donde Malbasic fusilaba en el área (20’). Con el 0-2, todo iba sobre ruedas. Pero era una historia demasiado bonita. Y llegaron los problemas. La veteranía de Manu Barreiro en un salto significó que sacase petróleo sobre Álex Muñoz, quien picaba el anzuelo, cometiendo pena máxima. No falló el punta desde los once metros (1-2, 29’).
Y ahí desapareció de escena el timón insular. Derrotados en los balones divididos, dando un paso atrás y acumulando dudas. Faltó pausa mediante largas posesiones para tomar aire y frenar el ascenso de los gallegos. Términos que recogió el Lugo en su radar para dar varios pasos adelante. Una pesadilla alargada durante quince minutos. El Tenerife había cambiado los potentes caballos de su moto por una scooter. Los nervios iban jugando con los de Garai mientras el cuadro albivermello se crecía. Cristian Herrera, intentando sorprender a Ortolá en un tiro raso de falta, se topó con el palo. Lagunas por las bandas y tembleque a balón parado. En una de ellas, llegó el 2-2, pero por suerte el VAR entraba en acción para anularlo por manos de Gerard Valentín. La mejor noticia llegaba: el descanso. El Tenerife necesitaba pararlo como fuese.
Los quince minutos de receso fueron un alivio. Una toma de aire fresco. Calmó los tiempos el Tenerife y encontró rápido recompensa en forma de penalti. Manos de Barreiro y el VAR entraba en acción. Preciso lanzamiento de Malbasic para firmar su segunda diana (51’). Acusó ese duro castigo un cuadro gallego que vio ampliada su preocupación en otra jugada perfectamente enlazada entre Aitor Sanz, Luis Pérez Malbasic y Lasso que culminaba Bermejo para unirse a la fiesta de los dobletes (60’).
Quince minutos de éxtasis donde los albivermellos terminaron de morir en sus opciones. Esta vez sí, los blanquiazules durmieron con inteligencia el devenir del choque. Tenía balón su rival, pero sin profundidad. Pasaban posas cosas en las áreas, donde solo un lanzamiento desde media distancia obligó a Ortolá a sacar una prodigiosa mano (62’), además de otra a Barreiro en la recta final (88’). Una calma que aprovechó Garai para ir pensando también en las siguientes citas, dando entrada a Suso, Dani Gómez y Milla como refresco.
El Tenerife afronta una nueva semana exigente a un punto de los playoffs de ascenso. Una doble cita en el Heliodoro que puede acercarle definitivamente a la zona noble. Primero, el colista: Oviedo (miércoles, 20.00 horas). Y el fin de semana vendrá el Extremadura
FICHA TÉCNICA:
CD Lugo (1): Varo; Campabadal (Carlos Castro, 68’), Pita, José Carlos, Canella; Seoane, Borja Domínguez, Gerard Valentín, Álex López (Yanis Rahmani, 54’); Manu Barreiro y Cristian Herrera (Escobar, 84’).
Entrenador: Eloy Jiménez.
CD Tenerife (4): Ortolá; Luis Pérez, Carlos Ruiz, Álex Muñoz, Isma López; Alberto, Aitor Sanz, Lasso (Milla, 80’); Bermejo, Malbasic (Suso, 72’) y Miérez (Dani Gómez, 69’).
Entrenador: Aritz López Garai.
Goles: 0-1, Bermejo desde fuera del área (10’); 0-2, Malbasic culmina en el área una gran jugada colectiva (20’); 1-2, Barreiro de penalti (29’); 1-3, Malbasic de penalti (51’); 1-4, Bermejo en una buena jugada colectiva, definiendo por abajo (60’).
Árbitro: Luis Mario Milla Alvendiz (Comité Sevillano). Amonestó al local Seoane y Borja Domínguez; y a los visitantes Álex Muñoz, Luis Pérez, Alberto y Malbasic.
Incidencias: Partido correspondiente a la octava jornada, disputado en el Ángel Carro, ante 2.679 espectadores. Los albivermellos vistieron con camiseta blanca y roja, pantalón azul claro y medias rojas; los tinerfeños, de pistacho y negro.