Por @juanjo_ramos
Naranjo está ahora más cerca de buscar (o que le busquen) una salida en enero que de triunfar en el Tenerife. Será, si eso sucede, un enorme fracaso de la entidad dada la envergadura de la operación acometida con el Genk para traerle a la Isla. Y podremos señalar al jugador por su rendimiento y al director deportivo que le trajo (Alfonso Serrano) como los principales responsables del fracaso. Pero la gestión que López Garai está realizando del asunto deja bastante que desear. Sobre todo después de lo comprensivo que ha sido con Nahuel y la dureza empleada este viernes al referirse a Naranjo. Ni que decirse tiene lo extraño que resulta que Víctor Moreno, tan intervencionista en otras ocasiones, esté pasando de perfil por este caso (¿lo está haciendo?).
De ellos también será una cuota del fracaso. Porque la salida del jugador apunta a ruinosa en lo económico para la entidad insular y esa negociación será de Moreno. Y porque prescindir de un activo de este nivel porque “otros rinden mejor que él” sin implicarse en su recuperación es una irresponsabilidad de López Garai.