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La otra cara del mercado estival

Redacción Deporpress | El mercado veraniego consume sus últimos días. Esta etapa final suele estar presidida por la ilusión. Los equipos se afanan en ultimar sus proyectos tratando de incorporar los jugadores que puedan dar un salto de calidad a lo que ya tienen y los aficionados se ilusionan con ver a ese futbolista que ha sido objeto de deseo durante muchas semanas con la camiseta de su equipo preferido. Son horas frenéticas, en las que todo se acelera y, en determinados casos, se resuelve con un final feliz para todos.

Pero, del mismo modo, también pueden convertirse en una inexorable y angustiosa cuenta atrás para los que se encuentran, en estos días, en las antípodas de la felicidad futbolística. Hay jugadores a los que la llegada del próximo lunes supone una amenaza creciente. De quedarse en el paro, en algunos casos, o de resignarse a ser protagonistas de los partidos desde la grada o el sofá de sus domicilios. Son los casos de aquellos que aún no han encontrado equipo tras obtener la codiciada carta de libertad con la que rescindieron sus vínculos o el de los que saben que no van a entrar en los planes del entrenador ni de la entidad salvo que se produzca un milagro en forma de lesiones de los compañeros.

Dentro de este primer grupo llama poderosamente la atención la situación de Samuel Camille y Tyronne del Pino. Ambos se desvincularon del CD Tenerife el pasado 28 de junio y, dos meses después, aún no han encontrado un escudo que defender durante la temporada 2019/20. El centrocampista grancanario, con más de 80 partidos en Segunda, lleva todo julio y agosto preparándose en su isla natal a la espera de que surja una opción que le satisfaga. El francés, por su parte, supera los 180 encuentros de experiencia en la división de plata del balompié español y ni siquiera esa circunstancia le ha valido para encontrar un nuevo destino. En cualquier caso, y como ambos disponen de la carta de libertad, podrían incorporarse al equipo que quiera contratarlos una vez que concluya el plazo para inscribir jugadores.

En esa misma situación se encuentra también Paco Montañés que, a sus 32 años, fue informado por el Tenerife de que no ampliará su relación contractual más allá del pasado 30 de junio. El jugador castellonense no ha encontrado equipo durante el verano, aunque sonó con fuerza para reforzar al Córdoba formando parte del proyecto construido por Alfonso Serrano.

En cuanto a los canteranos que no tienen hueco en el primer equipo blanquiazul, Ángel Galván también cuenta los días que le permitan volver a ponerse los guantes y sentirse titular. El guardameta, sin minutos ni oportunidades, busca una salida a su situación actual en forma de cesión sin que, hasta ahora, haya habido éxito ni en España, ni más allá de nuestras fronteras.

Un préstamo a un Segunda B sería una buena opción también para Javi Alonso. El adejero, de 21 años de edad, vive su primer curso con los mayores intentando hacerse un hueco. Entró en las dos primeras listas previas de López Garai y, en ambas ocasiones, fue el descarte elegido por el técnico vasco. La realidad le sitúa como el quinto pivote del primer equipo, teniendo en cuenta que Alberto Jiménez también puede adaptarse a esa demarcación, por lo que una cesión sería una buena alternativa para no frenar la progresión de este prometedor futbolista al que jugar con el filial en el grupo canario de Tercera División se le queda ya algo corto.

Por último, también está la situación de Mauro Dos Santos. El central argentino, fichado por Victor Moreno en el pasado mercado invernal, ha disputado un total de 591 minutos repartidos en 7 partidos como blanquiazul. El club desea darle salida y el técnico también le ha hecho ver que no está entre sus opciones preferenciales de cara a ser alineado en el curso que acaba de comenzar. Habrá que estar atento a lo que suceda en los próximos días para determinar si finalmente cambia de aires o, por el contrario, sigue en el Heliodoro a la espera de que se produzca el ansiado milagro que le permita demostrar su valía.