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Iago Barro: «Del fútbol sala me quedo con las personas que me ha regalado»

Redacción Deporpress | Iago Barro ha sido uno de los jugadores del pasado reciente del fútbol sala tinerfeño que ha dejado una enorme huella entre los amantes de dicho deporte. El portero gallego formó parte de la época más gloriosa del Uruguay Tenerife, con un ascenso histórico a la Liga Nacional de Fútbol Sala. El trágico final del representativo tinerfeño en la élite se cobró tanto su víctima como las del resto, quienes tuvieron que buscar nuevos destinos para seguir ligados a lo que más les gusta. El guardameta de 30 años colgará las botas, ante la falta de nuevas ofertas atractivas que renueve su ilusión por este deporte. Barro repasaba, en una entrevista concedida a Diario Marca, su decisión y sus perspectivas de futuro.

Decisión meditada.- “Ha sido un verano más tranquilo. Otros años, estaba nervioso por encontrar algo que cumpliese mis expectativas. Ahora, tenía claro que o salí algo que de verdad me compensase deportiva y económicamente o lo dejaba. Es el momento de buscar un trabajo en el que asentarme. No creo que deba esperar hasta los 35 años para ello”.

Aventura en el Santiago Futsal.- “Han sido dos años de desgaste. Cuando descendimos de Primera, nos dijeron que se aprovecharía para reestructurarse el equipo y solucionar problemas económicos, pero nada cambió. La situación mejora poco a poco, hay menos deuda, pero sigue siendo dura. Esta temporada cobré con retrasos, pero aún me deben dos meses y medio de la anterior. Encima, era uno de los capitanes… Cobraré antes o después, porque hay un fondo de garantía, pero es difícil estar así. Nos salvó la unión del grupo y el cuerpo técnico, empezamos a sacar buenos resultados y al final casi nos metemos en la promoción de ascenso. Además Santiago es una ciudad cómoda para vivir, en la que siempre estás a gusto porque hay mucha vida cultural, y encima estaba cerca de casa”.

Recuerdo del Uruguay Tenerife.- “Me sucedió un episodio similar (al de Santiago Futsal). Pero fue muy distinto porque todo iba rodado y, de repente, detuvieron al presidente y en dos meses todos estábamos fuera. Entonces me pareció que era el fin del mundo. Estaba muy bien allí, con pareja, un grupo de amigos grande y me sentía muy querido por la afición. El ascenso a Primera allí fue mi mejor momento deportivo porque además me sentía importante como jugador. En enero me vi en el paro, sin equipo ni esperanzas, porque en esas fechas casi todas las porterías están cerradas. Cuando surgió la llamada de ElPozo Murcia, con Fabio y Rafa lesionados, ni me lo pensé”.

Valor humano.- “Prefiero que me recuerden como persona antes que como deportista. Creo que desde el banquillo, o incluso la grada, se puede aportar muchísimo. En Burela, la pareja de Edu me decía que era la primera vez que veía apoyar tanto al portero que le quita los minutos. La visión tiene que ir más allá porque todos llevamos el mismo escudo en el pecho. Claro que quiero jugar siempre, trabajo para hacerlo y me enfado cuando no me ponen, pero el bien de quien juegue es mi bien, y quien no lo entienda no está hecho para los deportes de equipo. El conjunto está por encima de las individualidades. Del fútbol sala me quedo con las personas que me ha regalado. Hace unos días el que era mi suplente en el Fundão, que llevamos tres años sin vernos, me mandó una camiseta firmada de su nuevo equipo. También hace poco estaba tomando algo en Tenerife y se me acercó una madre con sus hijos porque se acordaban de cuando jugué allí. Yo me quedo con que el fútbol sala me ha dado amigos en todos lados”.

Futuro.- “Me gustaría seguir jugando, pero estudié INEF y quiero empezar a ejercer. Mi prioridad a partir de ahora será el trabajo. Si además puedo jugar, perfecto. Ocho años como profesional me dieron para ir ahorrando y ahora podemos permitirnos buscar un trabajo con calma”.