Redacción Deporpress |»Mi primer gol será para aquellos que me han visto llorar» pronosticó Cristian Cedrés (24 de enero de 1996) a los lectores de Tintaamarilla a finales de enero pasado, cuando salía de su calvario personal en la UD Las Palmas. Había regresado al club tras haber probado en filiales del Real Madrid y Villarreal, donde sus técnicos también vieron algo emergente en él. Y la primera parte de la temporada 2018-19 la pasó en manos de doctores, fisios y recuperadores para superar una inacabable lesión de rodilla. Incluso por el quirófano porque hubo un episodio de apendicitis que oscureció sus días en el filial.
Fueron muchos días en solitario, entrenándose al margen de sus entonces compañeros para encontrar su punto de competitividad. Porque Cedrés, extremo y fino estilista con el balón, vive de la jugada de habilidad, de su velocidad y del sentido vertical del fútbol que tanto cuesta encontrar en todas las categorías.
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