Redacción Deporpress | “Es un técnico que reúne muchos de los requisitos buscados en este proyecto. Por idiosincrasia, se asentará bien en la Isla. Es un entrenador ascendente, de visión corporativa y que puede ayudar al club. Es de mente abierta, con un trabajo multidisciplinar. Me da que entrará con buen pie y será bien acogido por la afición”. Es la carta de presentación de Víctor Moreno sobre su gran apuesta personal para el banquillo blanquiazul: Aritz López Garai.
Natural de Barakaldo, rompe con los tópicos de sus paisanos. El vizcaíno huye de los prejuicios que persiguen a los futbolistas y preparadores que crecen en el País Vasco. Aritz escapa del fútbol vertical y directo. La nueva apuesta del CD Tenerife abraza una idea que gusta en la Isla, un modelo que ha sido parte intrínseca de los grandes éxitos del club en sus épocas más gloriosas: el fútbol de toque, asociativo y vistoso. Clara vocación ofensiva. Ser protagonistas. Emisor de juego.
Su aterrizaje en los banquillos fue fruto del destino. O de la casualidad. La no continuidad de Natxo González al frente del Reus propició su precoz estreno como técnico. Los catalanes confiaron en una apuesta nueva, arriesgada, sabiendo de su inquietud en esta nueva faceta del fútbol. Titulado, López Garai dio el ‘sí, quiero’. Colgaba las botas a los 36 años en la 2016/17 ponerse el mono de entrenador en Segunda División. Juego atractivo y alegre para conseguir de forma holgada la permanencia.
El próximo comandante de la nave blanquiazul ha bebido de muchos compañeros de profesión. Autor confeso de la escuela Paco Jémez, de quien reconoce haber aprendido mucho, también ha tomado apuntes de muchos de sus antiguos jefes como futbolista: la perspectiva más conservadora de Paco Herrera; la gestión de grupo de Eusebio Sacristán; y el encaje defensivo de Miroslav Djukic. Sus equipos se dibujan bajo el esquema del 4-3-3 ofensivo, con una alta presión para ahogar a sus rivales, ajustando también su perfil dentro del esquema 4-2-3-1.
López Garai llega con hambre. Un técnico surgido de la nueva camada de entrenadores españoles que lucha por hacerse un nombre. Una figura gallarda, con ganas de comerse el mundo. Cumple cada uno de los requisitos puestos en valor por Víctor Moreno. Y juventud: solo 38 primaveras. “Me gusta que mis equipos salten a ganar al campo, no a ver qué sucede; es como entiendo el fútbol y no me sentaría cómodo de otra manera. Acabar 0-0 con la idea de que no he hecho nada para ganar… no va conmigo. Si vas a por el partido, puede que empates; pero si vas a por ese empate, lo normal es que pierdas. Creo que ir a por tres puntos en una liga que premia las victorias te acabará repercutiendo más positiva que negativamente. Pero sin ir a lo loco, dentro de un orden”, declaraba aún como técnico numantino a la Cadena SER.
Esa juventud, compuesta de matices modernos, se respira también en su cuerpo técnico. Le acompaña Raymond Henric-Coll, quien fuese segundo entrenador de nombres de la talla de Miroslav Djukic, Esteban Vigo o Juan Carlos Mandiá. Y de Cristian Bustos, exfutbolista que colgaba las botas en 2018, con quien ha compartido muchas aventuras tanto dentro como fuera del terreno de juego. En unas declaraciones a la SER, remarcaba que “fuimos compañeros y somos amigos. Nos vamos de vacaciones juntos, con la familia”. Hombres de confianza cuya media de edad no llega a la cuarentena: 38 años.
Sus primeros pasos desde la dirección técnica han tenido luces y sombras. Si bien arrancó bien en el Reus, como mencionamos anteriormente, dejó mayores interrogantes en su aventura por Soria. Llegaba como sustituto de un Jagoba Arrasate que había dejado el listón bastante alto: unos playoffs de ascenso. Grandes expectativas que truncaron con la realidad. La comunión afición-entrenador se truncó mientras el Numancia navegaba en la zona templada de la clasificación. Entre el runrún continuado, la mecha se fue apagando dentro de un equipo con recursos limitados. Y quebró. Club y técnico rompían relaciones pese a que había renovado con anterioridad. Y dentro de un marco donde su fútbol asociativo se marca como tendencia opuesta del ideal de juego directo de los sorianos.
En Tenerife tendrá mayores facilidades para desplegar su estilo. Y ver de qué es capaz realmente. Pero también tendrá que lidiar frente a una afición mucho más exigente que la numantina. Y con un entorno mucho más demoledor. Pros y contras para la nueva apuesta de Víctor Moreno para su proyecto 2019/20. Solo el tiempo dará o quitará razones. El jefe del timón de la nave blanquiazul iniciará una larga travesía desde julio. Ojalá que con final feliz.