Por @juanjo_ramos
Tiene Víctor Moreno todo el derecho a gestar un proyecto propio, con un entrenador elegido en el kilómetro cero del mismo, sin condicionantes ni cortapisas. Tiene derecho a elaborar una lista de bajas, contar o no con algunos canteranos y realizar las incorporaciones que considere pertinentes. Es su trabajo, seguro que tiene esa ilusión y seis meses malos no deben minar ese derecho.
Cierto es que no ha empezado con buen pie su andadura en el Tenerife. Sus cinco fichajes de invierno no mejoraron en nada al equipo. Ninguno de ellos convenció, pese al fulgurante debut de Racic y Borja Lasso. Se gastó en torno a un millón de euros y sumó altas fichas a la plantilla sin que esto supusiera un salto de calidad.
Tampoco ha estado bien en la gestión del trato con la plantilla ni el entrenador que se encontró a su llegada. Con los jugadores ha perdido crédito por empeñarse en cuestiones secundarias (concentraciones, controles, entrenamientos con Fran Blasco) y por su escasa (de momento) capacidad de llegada al grupo. Con Oltra le faltó tacto en su defensa de los refuerzos, que acabó condicionando onces y cambios.
Pese a todo esto, el director deportivo blanquiazul merece una oportunidad. Porque todo el mundo tiene derecho a equivocarse y porque llegó en medio de una tempestad que no generó él, aunque tampoco haya sabido cómo superarla. Moreno debe extraer una lección de estos meses: al final le salvaron los jugadores y cuestiones no cuantificables como el carácter y el compromiso. Bien haría en tenerlo en cuenta para el futuro próximo. Los números ayudan, pero no deciden.
Aunque el club prefiera ahora supervisar su labor, el entorno debería poner el contador a cero con Moreno. Hay que darle margen de maniobra: poner calificaciones a los fichajes cuando les veamos jugar (y no antes), tener paciencia con la elección del entrenador (mejor uno adecuado que uno rápido) y quitarnos (todos) los prejuicios de la cabeza sobre el responsable del área deportiva.
Él también deberá poner de su parte: mejorando la comunicación, acertando en la toma de decisiones y explicando bien cada paso. Para ello, nada mejor que darle la vuelta a su pensamiento: no viene de un proyecto de equipo Champions al Tenerife. El paso adelante lo ha dado él viniendo, no el club trayéndole. Eso último aún lo tiene que demostrar. Dejémosle trabajar tranquilo para ello.