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El futuro de Milla, clave en la sala de máquinas

Redacción Deporpress | El número de mediocentros en el CD Tenerife ha sido una de las posiciones con más variaciones durante el año. La brújula blanquiazul se vio limitada desde el principio por la baja de Aitor Sanz. Asimismo, ni Oltra ni Etxeberria llegaron a contemplar a Alberto como una opción verdaderamente real para el mediocentro, relegando su posición hasta el centro de la defensa pese a su indiscutible polivalencia. Ello dejó en nómina a dos pivotes puros: Luis Milla e Iker Undabarrena. Y una posibilidad extra: Bryan Acosta. Con el majorero de alternativa, el proyecto blanquiazul arrancaba con dichos efectivos.

El ‘comandante’ Milla ha sido el cerebro de los isleños. El Xavi Hernández en clave blanquiazul. El engranaje que ha conectado la línea de defensa con el juego de ataque. Una pieza insustituible, aunque su pareja de baile no ha sido así. Bryan Acosta actuó de acompañante en varios encuentros, aunque su buen disparo a media distancia le convertía con regularidad en un hombre que vivía en la mediapunta. En cambio, el mediocentro vasco procedente de la cantera del Athletic Club fue ganando galones. Se mantuvo así como el acompañante ideal de Milla, hasta enero.

La llegada de Uros Racic lo cambió todo. El serbio se estrenó en el Heliodoro con una carta de presentación inmejorable. Un futbolista de una excelsa calidad que sorprendió a todos, en uno de los mejores debuts en clave blanquiazul que se han visto en el recinto santacrucero. Pero la joven perla serbia se fue apagando. Siguió siendo el acompañante habitual de Milla, pero su rendimiento cayó a pasos agigantados. Unas condiciones innatas que no se estaban viendo correspondidas en las siguientes citas. Quizás fuese cuestión de actitud. De bloqueos y dinámicas. O bien porque empezase a creer que la Segunda se le quedaba pequeña antes de lo previsto. Y llegaron fallos groseros. Centrado por momentos más en el lucimiento personal que colectivo, fue ganando enteros para la suplencia. Desapareció en la recta final aquejado por diferentes motivos. Mientras, sus apariciones en el once generaban mares de dudas entre el entorno blanquiazul. La confianza no se estaba viendo correspondida con dicho rendimiento.

Finalmente, Iker Undabarrena recuperó el mando, en una temporada de luces y sombras para el vizcaíno, donde ha tenido tanto defensores como detractores por parte de la hinchada blanquiazul.

Una posición donde Víctor Moreno prepara refuerzos. ¿El número? Depende de varios factores. Una llegada parece segura. La posible salida de Luis Milla obligaría a un recambio de calidad que sirva de complemento con el jugador vasco, cuyo destino también parece incierto. Luego, dependerá de la evolución de Aitor Sanz y del rol que ofrezca el nuevo técnico a Alberto: mediocentro o central. Además, habrá que tener en cuenta la progresión de jugadores emergentes de la cantera, como Javi Alonso o Bolaños.