Redacción Deporpress | Para que exista un buen rendimiento individual, debe acompañar el colectivo. Y eso parece ser un perfecto ejemplo de este Tenerife: nada funciona. La falta de automatismos, de sensación de bloque y, en definitiva de equipo, muestra una sensación de que cada uno de los hombres vestidos de blanquiazul terminan rindiendo por debajo de sus posibilidades. Un barco a la deriva.
Dani Hernández: Bastante trabajo para el meta blanquiazul. Prácticamente vendido en los dos goles del Granada, quienes le fusilaron prácticamente sin oposición. Resolvió el resto de jugadas que evitaron una goleada mayor (1).
Raúl Cámara: Empezó como lateral derecho. Después del experimento, al bando izquierdo. Mucho trabajo para el madrileño ante el monopolio ofensivo de los granadinos (1).
Jorge Sáenz: Salió desfavorecido en un duelo donde solo hubo un protagonista: el rival. Mucho pólvora con los Rodri, Puertas y cía frente a un equipo blanquiazul que achicaba balones como meramente podía (1).
Carlos Ruiz: En la misma línea que Jorge. Problemas para salir de atrás fruto de la presión adelantada del contrario, unida a las escasas ayudas desde la segunda línea y los costados. Salieron mermados en los duelos individuales frente a un equipo mejor armado e inspirado de confianza. A la pareja de centrales le llovieron ocasiones por todos lados, fruto de un problema que reside más en el funcionamiento colectivo (1).
Isma López: Demasiadas facilidades en defensa. Los nazaríes encontraron un filón por su costado, generando grandes quebraderos en el área tinerfeña. Con un equipo inoperante en ataque, quedó reducida en su presencia ofensiva (0).
Iker Undabarrena: Pesadillas para el vasco. Le crecieron los problemas por todos lados desde su zona de influencia, y sin la ayuda de su mejor compañero de baile: Milla. Desbordado en las acometidas de los locales y sin influencia en la salida en el juego de los blanquiazules. Cuando hubo una mínima reacción con el gol, cayó en el juego de las faltas de los granadinos (0).
Uros Racic: Su pérdida en los primeros compases descompensan todo el plan de Oltra: gol tempranero y a remar otra vez a contracorriente. Lejos del rendimiento esperado tras su buena carta de presentación en enero. Corrió más detrás del balón en lugar de distribuirlo para favorecer a sus compañeros (0).
Luis Pérez: Noche larga para el andaluz. Incómodo por delante de Raúl Cámara, donde el Tenerife no dispuso de presencia en área rival. Una vez recuperó su posesión: más problemas. Las carencias a su espalda se acrecentaron ante uno de los mejores extremos de la categoría (0).
Borja Lasso: Intentó hacer de Milla dentro del sistema inicial: mucha presencia en la organización, mostrando su zona de influencia en el círculo central para dirigir al equipo. El tempranero gol de los granadinos acabó pronto con ese plan. Terminó desapareciendo. Otro partido donde su presencia fue meramente testimonial (0).
Suso Santana: Mayores problemas para el desequilibrio fuera de su posición natural: la banda izquierda. Derroche intachable, como acostumbra. Le pesó también el escaso protagonismo colectivo en ataque de los suyos (1).
Filip Malbasic: Vio puerta para meter al Tenerife en el partido, pero no fue su mejor noche en términos individuales ni colectivos. Poco protagonismo para un Tenerife ausente sobre campo contrario. Y vio una amarilla que lo saca de la próxima cita en Elche (1).
Paco Montañés: Se le acaban las oportunidades. Volvió a salir del banquillo, pero tuvo un papel nulo en el efecto revulsivo (0).
Fernando Coniglio: Lo utilizó Oltra de revulsivo. Encontró puerta en una jugada de estrategia, pero el linier lo anulaba por una posición dudosa. Hasta ahí llegó su caudal de presencia en ataque. Terminó peleado en defensa, fajándose en faltas en contra que sonreían en el cronómetro a los andaluces (0).
Alberto Jiménez: Salió por Carlos Ruiz en los compases finales. Sin tiempo para ejercer una valoración (-).