Por Manolo Borrego*
Tres de los futbolistas que posaron en el último once inicial de la UD Las Palmas, contra el CD Lugo, desarrollaron gran primera parte del campeonato con el filial de Segunda División B. Y es posible que ese mismo trío esté también en el bloque amarillo del Heliodoro (Josep, Eric y Cedrés), con algún otro en la recámara. Además, Josep Martínez se convertirá en el portero más joven (20) con el que la UD Las Palmas habrá alineado para afrontar un partido oficial del derbi canario.
Esos datos iniciales son el botón de muestra y hablan por sí mismos de la manera en que el conjunto de Pepe Mel, tercer entrenador de la campaña, trata de identificarse consigo mismo y con el aficionado decepcionado. Porque no pelear por el ascenso, con el esfuerzo económico realizado por el club para volver a la Primera División, es un factor determinante para que ya esté en marcha un nuevo diseño de la propuesta. Incluso la del estilo futbolístico.
Posiblemente el CD Tenerife va a encontrar este sábado a la UD Las Palmas más ventilada de toda la temporada. Aire fresco que no sólo proporcionan los jugadores del filial y la constante emisión de mensajes de renovación de política de cantera, sino porque hay una reacción interna de los profesionales, simbolizada en el regreso de Blum y Araujo. Y no sólo debido a que el último triunfo alejó temores o inquietudes negativas, sino porque el proceso de cambio para la próxima campaña está suponiendo una ‘selección natural’ para la formación de la nueva plantilla con el propio Mel bendecido para seguir al frente.
El tramo final de la Liga es también un casting para que el futuro entrenador, con el visto bueno del director deportivo Rocco Maiorino, pueda elegir o descartar a los futuros actores de amarillo.
Amplitud, verticalidad y, sobre todo, contundencia en las dos áreas es lo que el nuevo entrenador quiere encontrar en el tramo final de 2018-19 para poderlo adaptar a la temporada venidera. El ensayo contra el Lugo resultó perfecto en esos aspectos del juego que ahora quiere repetir frente al eterno rival.
Las Palmas está en un plano distinto para este derbi, con incentivos que van más allá de lo deportivo o de la rivalidad. Es como si una hipotética victoria en el Heliodoro pudiera ofrecer en su entorno ese instante de calma (léase reconciliación) que no le ha acompañado en el resto del campeonato.
Pero el derbi, en Canarias o en Sevilla, no necesita ser explicado a los protagonistas. Es el partido rebelde del año, sin duda entre Tenerife y Las Palmas. Y los cambios, en cualquier escenario de la vida o dirección, también comienzan con una rebelión.
* Manolo Borrego es director del portal TintaAmarilla.es.