Redacción Deporpress | En las dos últimas semanas se ha ido transformando el discurso de Pepe Mel. El de este sábado pareció hablar más como entrenador futuro de la UD Las Palmas que de la actualidad rabiosa de una competición que no ha acabado. E, incluso, tomó una decisión le involucra como un técnico que quiere convertirse en un revulsivo en la entidad.
Es como si el ahora capitán del navío amarillo estuviera ya dando las primeras pinceladas del grupo que competirá en 2019-20, aún sin saber en qué categoría va a militar. Aunque, en realidad, lo mismo da que da lo mismo. Porque los defectos hay que hacerlos desaparecer sea cual sea la división en la que la UD Las Palmas salga a competir el próximo verano.
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